Los seis cisnes – Hermanos Grimm Hallándose un rey de cacería en un gran bosque, salió en persecución de una pieza con tal ardor, que ninguno de sus acompañantes pudo seguirlo. Al anochecer detuvo su caballo y dirigiendo una mirada a su alrededor, se dio cuenta de que se había extraviado y, aunque trató de buscar una salida no logró encontrar ninguna. Vio entonces a una vieja, que se le acercaba cabeceando. Era una bruja. — Buena mujer —le dijo el Rey—, ¿no podrías indicarme un camino para salir del bosque?. — Oh, si, Señor rey —respondió la vieja—. Si puedo, pero con una condición. Si no la aceptáis, jamás saldréis de esta selva. Y moriréis de hambre. — ¿Y qué condición es ésa? —preguntó el Rey. — Tengo una hija —declaró la vieja—, hermosa como no encontraríais otra igual en el mundo entero, y muy digna de ser vuestra esposa. Si os comprometéis a hacerla Reina, os mostraré el camino para salir del bosque. El Rey, aunque angustiado en su corazón, aceptó el trato,...
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Mostrando entradas de febrero 2, 2013
Rey Thrushbeard – Jacob y Wilhelm Grimm Un rey tenía una hija que tan bonita, más allá de toda medida, pero al mismo tiempo tan orgullosa y arrogante que ningún aspirante era lo bastante bueno para ella. Ella rechazó uno tras otro, ridiculizándolos también. Una vez el rey patrocinó una gran fiesta e invitó a los hombres que quieren casarse de reinos lejanos y cercanos. Todos fueron puestos en línea. Primero los reyes, entonces los grandes duques, los príncipes, los condes, los barones, y la aristocracia. Entonces la hija del rey pasó a través de la línea, pero ella objetó a cada uno. Uno era demasiado gordo —El barril de vino—, ella dijo. Otro era demasiado alto —Delgado y alto, no es bueno en absoluto.— El tercio era demasiado corto —Corto nunca es rápido—. El cuarto estaba demasiado pálido —tan pálido como la muerte—. El quinto demasiado rojo —parece corona de gallo—. El sexto no era lo bastante recta —parece madera verde secada detrás de la estufa—. Y así ella alguna obje...
Cuentos de losHermanos Grimm
Las tres hilanderas – Hermanos Grimm Erase una niña muy holgazana que no quería hilar. Ya podía desgañitarse su madre, no había modo de obligarla. Hasta que la buena mujer perdió la paciencia de tal forma, que la emprendió a bofetadas, y la chica se puso a llorar a voz en grito. Acertaba a pasar en aquel momento la Reina, y, al oír los lamentos, hizo parar la carroza, entró en la casa y preguntó a la madre por qué pegaba a su hija de aquella manera, pues sus gritos se oían desde la calle. Avergonzada la mujer de tener que pregonar la holgazanería de su hija, respondió a la Reina: —No puedo sacarla de la rueca; todo el tiempo se estaría hilando; pero soy pobre y no puedo comprar tanto lino. Dijo entonces la Reina: —No hay nada que me guste tanto como oír hilar; me encanta el zumbar de los tornos. Dejad venir a vuestra hija a palacio conmigo. Tengo lino en abundancia y podrá hilar cuanto guste. La madre asintió a ello muy contenta, y la Reina se llevó a la muchacha...