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Mostrando entradas de noviembre 4, 2011
Calabacines Rellenos Ingredientes para hacer Calabacines Rellenos  (para 4 personas): 4 calabacines medianos 500 gramos de champiñones 2 cebollas medianas 2 zanahorias grandes 3 dientes de ajo 100 gramos de queso rallado (si eres celiaco asegúrate de que es queso sin gluten) 1/2 vaso de leche (unos 125 ml) 5 cucharadas de aceite de oliva (unos 50 ml) una pizca de nuez moscada rallada sal y pimienta Lo primero que tenemos que hacer es  preparar los calabacines para sacarles la carne  (o pulpa) y utilizarla en el relleno. Así que  limpia los calabacines  bajo el chorro de agua del grifo para quitarles toda la arena. Después  corta a la mitad a lo largo y pon a cocer los calabacines en agua con sal  (media cucharada pequeña de sal por cada 2 litros de agua) . Si quieres puedes ver como preparar, cocer y rellenar los calabacines paso a paso y con fotos en el siguiente enlace –>  Como hacer calabacines rellenos   Deja durante 10 min...
El hombre-pez  En el lugar de Liérganes, cercano a la villa de Santander, vivía a mediados del siglo XVII, Francisco de la Vega Casar, excepcional nadador conocido como "el sireno". Este personaje fue famoso y hay datos que se sabe son reales, como que su casa estuvo entre el puente de Batán y el de la Cruz Mayor o que su partida de nacimiento está fechada en 1658. Nadaba por el río Miera hasta la ría de Cubas y según dicen, después atravesaba la bahía de Santander. Los testigos dicen que su cuerpo parecía cubierto de escamas.  Hijo del matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían otros tres vástagos. La mujer, al enviudar, mandó al segundo de ellos, Francisco, de 15 años, a Bilbao, para que aprendiese el oficio de carpintero. Francisco mostró desde pequeño gran inclinación a pescar, nadar y estar en el río. Tanto que cuenta la tradición que, como pasaba el día en el agua, su madre le maldijo: "¡Permita la Virgen que te conviertas en pez!...
La maldición de Laurinaga   Allá por el siglo XV uno de los nobles caballeros más avezados a la lucha contra los moros, don Pedro Fernández de Saavedra, fue nombrado señor de una de las Islas Afortunadas, Fuerteventura, que por entonces era, según su nombre indica, la más venturosa de todas. Don Pedro, tan conquistador en el amor como en la guerra, cobró fama, no bien llegó a la isla, por sus múltiples aventuras con las tostadas muchachitas guanches. Se casó, a poco de estar allí, con doña Constanza Sarmiento, hija de García de la Herrera, de la que tuvo catorce hijos, amén de todos los ilegítimos que sembró por la isla en sus frívolas aventuras. Con el transcurso de los años, uno de los hijos de doña Constanza, don Luis Fernández de Herrera, se convirtió en un apuesto caballero, que demostró desde muy joven haber heredado todos los defectos de su padre, sin ninguna de sus virtudes. Era altanero, petulante y conquistador; pero cobarde para la guerra, y también, como a don Pedro,...
La aldeana de Cardeñosa (Santa Barbada) En tiempos de los godos, según unos cronistas, o en los últimos de la dominación romana, según otros, vivía en Ávila una bellísima muchacha que tenía el nombre de Paula. Había nacido en el cercano pueblo de Cardeñosa, y era conocida tanto por su hermosura como por la sincera y humilde piedad cristiana de que daba continuas muestras. Una de sus devotas costumbres consistía en la visita frecuente a la iglesia en donde se hallaba el sepulcro de San Segundo. Llegaba, se arrodillaba delante de la sepultura del santo varón y así pasaba largo tiempo orando. Después salía, daba una limosna a algunos de los mendigos que estaban en la puerta, y regresaba con todo recato a su pueblo. Una tarde, estaba arrodillada, cuando tuvo la sensación de que era contemplada fijamente por alguien. Alzó la vista, y advirtió que un joven, noble, a juzgar por sus vestiduras, había clavado en ella sus ojos. Entonces, un poco turbada, salió antes que de ordinario, pero e...