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Mostrando entradas de septiembre 5, 2012

IMAGENES DE FLORES EXOTICAS

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CUENTOS RUSOS

                                   El príncipe Danilo Alekandr Nikoalevich Afanasiev Érase una princesa que tenía un hijo y una hija; los dos eran sanos y guapísimos. Un día vino a visitarla una vieja bruja, que se puso a alabar a los niños, y al despedirse, dijo: -Querida amiga mía: he aquí un anillo; ponlo en el dedo de tu hijo, porque le traerá suerte y siempre será rico y feliz; pero que tenga cuidado de no perderlo y de no casarse más que con la joven a la que el anillo se le ajuste exactamente. La princesa agradeció mucho el regalo, no sospechando la mala intención de la bruja, y al llegar la hora de su muerte legó a su hijo el anillo, obligándose a casarse con la joven a la cual éste se le ajustase exactamente. Así transcurrieron unos cuantos años, y el príncipe cada día era más fuerte y guapo. Al fin llegó a la edad de casarse; se puso en busca de novia. Primero le gustó una, ...

CUENTOS RUSOS

                            La invernada de los animales Alekandr Nikoalevich Afanasiev Un toro que pasaba por un bosque se encontró con un cordero. -¿Adónde vas, Cordero? -le preguntó. -Busco un refugio para resguardarme del frío en el invierno que se aproxima -contestó el Cordero. -Pues vamos juntos en su busca. Continuaron andando los dos y se encontraron con un cerdo. -¿Adónde vas, Cerdo? -preguntó el Toro. -Busco un refugio para el crudo invierno -contestó el Cerdo. -Pues ven con nosotros. Siguieron andando los tres y a poco se les acercó un ganso. -¿Adónde vas, Ganso? -le preguntó el Toro. -Voy buscando un refugio para el invierno -contestó el Ganso. -Pues síguenos. Y el ganso continuó con ellos. Anduvieron un ratito y tropezaron con un gallo. -¿Adónde vas, Gallo? -le preguntó el Toro. -Busco un refugio para invernar -contestó el Gallo. -Pues todos buscamos lo mismo. Sígueno...

CUENTOS RUSOS

                                         Gorrioncito Alekandr Nikoalevich Afanasiev Un matrimonio viejo que no tenía hijos rezaba a Dios todos los días para merecer la misericordia divina; pero Dios, sordo, al parecer, a las súplicas, no le concedía la gracia de tener un niño. Un día se fue el marido al bosque para recoger setas y encontró a un viejecito que le dijo: -Yo sé cuál es la pena que escondes en tu corazón y cuán grande es tu deseo de tener hijos. Óyeme bien: ve al pueblo, pide en cada casa un huevo; luego coge una gallina, hazla sentar sobre ellos para que los empolle y ya verás lo que sucede. El anciano volvió al pueblo, que tenía cuarenta y una casas; en cada una de ellas entró y pidió un huevo, y luego, volviendo a la suya, cogió una gallina y la hizo empollar los cuarenta y un huevos. Pasaron dos semanas; los ancianos fueron al gallinero, y cuál sería s...

CUENTOS RUSOS

                                      El Rey del Frío Alekandr Nikoalevich Afanasiev Érase que se era un viejo que vivía con su mujer, también anciana, y con sus tres hijas, la mayor de las cuales era hijastra de aquélla. Como sucede casi siempre, la madrastra no dejaba nunca en paz a la pobre muchacha y la regañaba constantemente por cualquier pretexto. -¡Qué perezosa y sucia eres! ¿Dónde pusiste la escoba? ¿Qué has hecho de la badila? ¡Qué sucio está este suelo! Y, sin embargo, Marfutka podía servir muy bien de modelo, pues, además de linda, era muy trabajadora y modesta. Se levantaba al amanecer, iba en busca de leña y de agua, encendía la lumbre, barría, daba de comer al ganado y se esforzaba en agradar a su madrastra, soportando pacientemente cuantos reproches, siempre injustos, le hacía. Sólo cuando ya no podía más se sentaba en un rincón, donde se consolaba llorando. Sus ...

CUENTOS RUSOS

                                        La niña lista Alekandr Nikoalevich Afanasiev Dos hermanos marchaban juntos por el mismo camino. Uno de ellos era pobre y montaba una yegua; el otro, que era rico, iba montado sobre un caballo. Se pararon para pasar la noche en una posada y dejaron sus monturas en el corral. Mientras todos dormían, la yegua del pobre tuvo un potro, que rodó hasta debajo del carro del rico. Por la mañana el rico despertó a su hermano, diciéndole: -Levántate y mira. Mi carro ha tenido un potro. El pobre se levantó, y al ver lo ocurrido exclamó: -Eso no puede ser. ¿Dónde se ha visto que de un carro pueda nacer un potro? El potro es de mi yegua. El rico le repuso: -Si lo hubiese parido tu yegua, estaría a su lado y no debajo de mi carro. Así discutieron largo tiempo y al fin se dirigieron al tribunal. El rico sobornaba a los jueces dándoles dinero, ...

CUENTOS RUSOS

                           El zarevich Iván y el lobo gris Alekandr Nikoalevich Afanasiev Una vez, en tiempos remotos, vivía en su retiro el zar Vislav con sus tres hijos los zareviches Demetrio, Basilio e Iván. Poseía un espléndido jardín en el que había un manzano que daba frutos de oro. El zar lo quería tanto como a las niñas de sus ojos y lo cuidaba con gran esmero. Llegó un día en que se notó la falta de varias manzanas de oro, y el zar se desconsoló tanto, que llegó a enflaquecer de tristeza. Los zareviches, sus hijos, al verlo así se llegaron a él y le dijeron: -Permítenos, padre y señor, que, alternando, montemos una guardia cerca de tu manzano predilecto. -Mucho se lo agradezco, queridos hijos -les contestó-, y al que logre coger al ladrón y me lo traiga vivo le daré como recompensa la mitad de mi reino y a mi muerte será mi único heredero. La primera noche le tocó hacer la guardia al zarevich...