Antes de nada os diré que todos los trabajos que aquí se muestran estan realizados con imagenes, videos, etc. tomadas de la red, respetando siempre su autoria y copyright, si alguna persona considerá que en este blog se incumplen las normas, solo debe comunicarmerlo y estaré encantada de atenderle y solucionar el problema.

Espero disfruten de mi Blog y les guste tanto como a mi.

21 diciembre 2011

RECETA DE NAVIDAD 6

RECETA DE NAVIDAD 6
PAN DE ALMENDRAS

Ingredientes:

250 g de margarina
250 g de azúcar
3 huevos
sal
4 cucharadas de leche
250 g de harina
2 cucharaditas de polvo leudante
2 manzanas verdes
2 claras
75 g de almendras
una cucharada de azúcar impalpable

Preparación:

Tener todos los ingredientes a temperatura ambiente. Mezclar la margarina con 200 g de azúcar y una pizca de sal, agregar los huevos uno por uno, luego la leche y después la harina cernida con el polvo leudante. Pelar las manzanas y retirar la pulpa, cortarla en daditos y agregarla a la masa. Poner en un molde de 25 cm y hornear a temperatura media durante 15 minutos. Mezclar las dos claras con 50 g de azúcar hasta hacer un merengue y añadirle 50 g de almendras picadas. Extender sobre la torta en horneado y esparcir por encima las almendras restantes. Hornear durante media hora más. Servir la torta a temperatura ambiente, con azúcar impalpable.

RECETA DE NAVIDAD 5

RECETA DE NAVIDAD 5
PONCHE DE CREMA NAVIDEÑO

Mezcle 3/4 tazas de azúcar con dos cucharadas colmadas de maizena y disuelva en tres tazas de leche fría. Agregue la canela y cocine removiendo constantemente con una cucharada de madera, hasta que espese. Retire del fuego y deje reposar por tres minutos, bata las yemas e incorpórelas poco a poco a la crema removiendo constantemente. Cuando tenga una consistencia homogenea pase la crema por un colador fino. Una vez frío, agregue 3/4 tazas de ron (opcional), y la vainilla.

RECETA DE NAVIDAD 4

RECETA DE NAVIDAD 4
LA HACALLA

Este delicioso plato navideño requiere de una cuidadosa preparación.
 Antes que nada, se prepara la masa con maíz blanco, luego se le unta la manteca y se "pinta" con color onoto para que la misma tome un color amarilloso. En mi casa, por ejemplo: se realizan las bolitas de masa de dos tamaños, unas grandes y otras pequeñas.

Luego se extiende la masa sobre una hoja de plátano previamente cocinada, limpiada y cortada (las hojas se cortan para clasificarlas en los diferentes tamaños; unas se usarán para la parte inferior otras, para la parte superior o tapas y otras para la envoltura final de la Hallaca -- aunque ya en Venezuela las venden muchas veces cortadas y limpias).
Encima de la masa se pone una cantidad del guiso de carne de res o de cochino, de gallina o de pavo, que debe ser preparado desde el día anterior (para un mejor sabor y mejor consistencia). Se recomienda preparlo en una olla de acero inoxidable o esmaltada).

Luego de colocar el guiso se procede a ponerle los distintos elementos para adornar la Hallaca. Pero como cada región de Venezuela tiene sus gustos y maneras de preparar la hallaca, algunos le colocan encima del guiso aceitunas y alcaparras, otros le ponen garbanzos o picante, almendras y hasta papa y huevo.
Los ingredientes se colocan en la mesa en donde se prepara la hallaca en forma muy ordenada para no olvidar de colocar ninguno a la hora de su preparacion
.
Luego de colocar los distintos adornos se procede a envolver la hallaca colocando la tapa y luego haciendo distintos dobles a la hoja de plátano para luego colocarle la ultima hoja y amarrarla.
Este momento es muy familiar, pues hasta los niños ayudan en las cocina, bien sea a cortar las hojas o a limpiar las hojas o a amarrar las hallacas con pabilo, para luego hervirlas en una olla con agua, hasta que se cocinen, y luego son servidas para comerlas bien calienticas.

RECETAS DE NAVIDAD 3

RECETAS DE NAVIDAD
SACONCHO DOMINICANO

Ingredientes:

3 pechugas de pollo deshuesadas partidas
6 pedazos chuletas de cerdo sin hueso
1 lb carne de res picada con o sin hueso
1 yuca en trozos grandes
2 papas peladas y en trozos grandes
3 ó 4 plátanos en trozos medianos
1 ñame pelado y en trozos
1 yautía en trozos
1/4 auyama pelada en trozos
1 batata pelada y en trozos
1 ají grande verde picadito pequeño
1/2 ramito de perejil
2 cebollas picaditas
2 o 3 hojas cilantro ancho o un ramito del normal
2 caldito de pollo
1 caldito de res
2 cucharadas de vinagre
1 cucharada de salsa inglesa.

Preparación:

En un caldero grande se pone un poco de aceite (2 1/2 cucharadas) y un poco de azúcar (1/2 cucharita) a fuego alto. Se le echa la carne toda junta para que ablande un poco y coja color. Se tapa y empezará a hacer espuma y se deja de 40 min. a 1 hora hasta que se consuma el líquido y quede el aceite.
Se saca la carne y se deja aparte. Si está desbaratada el pollo se saca aparte para que no se siga desbaratando y luego se le echa de último. Si la carne esta entera pues no importa, mejor.
En ese mismo caldero con el gusto de la carne se le echa agua y se deja hervir (1/2 del caldero) y se le echan los víveres y por encima las verduras, ají y cebolla y se tapa dejándose hervir bastante (como 40 min. más o menos) o hasta que los víveres estén cocidos.
Luego se le echa la carne. Si hay algún vívere blandito, se puede sacar y echar de último pero a veces ayudan para que espese un poco el caldo.
Se le echa una cucharada de salsa inglesa y el caldito. Faltando como 10min. para que esté el salcocho. Se le echa el vinagre (como 2 cucharadas). Se prueba de sal y se le echa si le hace falta.
Si se desean los bollitos de plátano (ver debajo) se le echan por encima y se dejan hervir hasta que esté el sancocho.
Bollito de plátano: Se pela el plátano y se guaya chiquito. Se le agrega una agüita de sal y se forman los bollitos con la mano.
Bollitos de harina de maíz: se mezcla la harina con un poco de leche con sal y una cucharita mantequilla.

RECETAS DE NAVIDAD 2

ROSCON DE REYES

Existen numerosas variaciones del roscón de reyes pero, de una u otra forma, todos se basan en la receta original y tradicional. Los ingredientes básicos y un poco de paciencia, conseguirán formar el roscón perfecto.

Ingredientes 

1 kilogramo de harina, 250 gramos de azúcar, 200 gramos de mantequilla, 25 gramos de levadura, 2 o tres huevos, ½ litro de leche, ralladura de limón o naranja, sal, un poco de agua, almendras y frutas para adornar, es la proporción adecuada para una buena elaboración.

Preparación 

Primero se tamizará con un cedazo de repostería (una especie de colador para la harina). El amasado de la mezcla debe ser continuo, aplastando la mezcla sobre una superficie dura (mármol, por ejemplo). Al principio se quedarán pegadas las manos, y es entonces cuando, poco a poco, se deberá ir añadiendo más harina hasta que la masa se despegue con facilidad.
A partir de ese momento, los movimientos deben hacerse con más energía. Posteriormente, se depositará la masa en un recipiente lo suficientemente grande. Se tapará con un paño y se dejará reposar durante tres horas en un lugar templado para que fermente. Formar el rosco y dejarlo reposar para que aumente de volumen.

Adornos 

Primero se unta con huevo batido y se espolvorea con azúcar gruesa, poniendo las frutas escarchadas, sin olvidar introducir el haba y la sorpresa.

Horno 

Meter el bollo en el horno a una temperatura de entre 170 y 180 grados durante 30 ó 40 minutos. Así quedará cocido y listo para comer, con su característico olor acaramelado.

RECETAS DE NAVIDAD

RECETAS DE NAVIDAD
PAVO DE NAVIDAD

INGREDIENTES:

1 PAVO ENTERO Y LIMPIO
3/4 DE POLLO SIN HUESO Y PICADO
200CL DE LECHE
1 HUEVO
MIGA DE PAN
100 GRAMOS DE CIRUELAS
50 GRAMOS DE PASAS
1 MANZANA VERDE
1 COPA DE VINO BLANCO
1 COPA DE BRANDY
PIIENTA
SAL
LECHUGA
ARANDANOS

PREPARACION

Limpiamos bien el pavo, dejando la cavidad vacía. Bañamos el pavo por dentro y por fuera con brandy, sal y pimienta. Primero elaboraremos el relleno con el pollo, las ciruelas, las pasas, los trozos de manzana y la miga de pan, mojada en leche y huevo batido. Rellenamos la cavidad y se ata con pabilo. Precalentamos el horno y se hornea a 350 grados durante 45 minutos. Bañaremos el pavo mientras se asa con vino blanco. Ponemos una base de hoja de lechuga y col en una bandeja y sobre ella depositamos el pavo. Podemos adornarlo de muchas maneras, por ejemplo, con uvas y arándanos




CUENTO DE NAVIDAD 5

CUENTO DE NAVIDAD 5
EL REGALO DE LOS REYES MAGOS


Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y setenta centavos estaban en peniques. Peniques ahorrados, uno por uno, discutiendo con el almacenero y el verdulero y el carnicero hasta que las mejillas de uno se ponían rojas de vergüenza ante la silenciosa acusación de avaricia que implicaba un regateo tan obstinado. Delia los contó tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y al día siguiente era Navidad.

Evidentemente no había nada que hacer fuera de echarse al miserable lecho y llorar. Y Delia lo hizo. Lo que conduce a la reflexión moral de que la vida se compone de sollozos, lloriqueos y sonrisas, con predominio de los lloriqueos.

Mientras la dueña de casa se va calmando, pasando de la primera a la segunda etapa, echemos una mirada a su hogar, uno de esos departamentos de ocho dólares a la semana. No era exactamente un lugar para alojar mendigos, pero ciertamente la policía lo habría descrito como tal.
Abajo, en la entrada, había un buzón al cual no llegaba carta alguna, Y un timbre eléctrico al cual no se acercaría jamás un dedo mortal. También pertenecía al departamento una tarjeta con el nombre de "Mr. James Dillingham Young".

La palabra "Dillingham" había llegado hasta allí volando en la brisa de un anterior período de prosperidad de su dueño, cuando ganaba treinta dólares semanales. Pero ahora que sus entradas habían bajado a veinte dólares, las letras de "Dillingham" se veían borrosas, como si estuvieran pensando seriamente en reducirse a una modesta y humilde "D". Pero cuando Mr. James Dillingham Young llegaba a su casa y subía a su departamento, le decían "Jim" y era cariñosamente abrazado por la señora Delia Dillingham Young, a quien hemos presentado al lector como Delia. Todo lo cual está muy bien.

Delia dejó de llorar y se empolvó las mejillas con el cisne de plumas. Se quedó de pie junto a la ventana y miró hacia afuera, apenada, y vio un gato gris que caminaba sobre una verja gris en un patio gris. Al día siguiente era Navidad y ella tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Había estado ahorrando cada penique, mes a mes, y éste era el resultado. Con veinte dólares a la semana no se va muy lejos. Los gastos habían sido mayores de lo que había calculado. Siempre lo eran. Sólo un dólar con ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Su Jim. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad -algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim. Entre las ventanas de la habitación había un espejo de cuerpo entero. Quizás alguna vez hayan visto ustedes un espejo de cuerpo entero en un departamento de ocho dólares. Una persona muy delgada y ágil podría, al mirarse en él, tener su imagen rápida y en franjas longitudinales. Como Delia era esbelta, lo hacía con absoluto dominio técnico. De repente se alejó de la ventana y se paró ante el espejo. Sus ojos brillaban intensamente, pero su rostro perdió su color antes de veinte segundos. Soltó con urgencia sus cabellera y la dejó caer cuan larga era.
Los Dillingham eran dueños de dos cosas que les provocaban un inmenso orgullo. Una era el reloj de oro que había sido del padre de Jim y antes de su abuelo. La otra era la cabellera de Delia. Si la Reina de Saba hubiera vivido en el departamento frente al suyo, algún día Delia habría dejado colgar su cabellera fuera de la ventana nada más que para demostrar su desprecio por las joyas y los regalos de Su Majestad. Si el rey Salomón hubiera sido el portero, con todos sus tesoros apilados en el sótano, Jim hubiera sacado su reloj cada vez que hubiera pasado delante de él nada más que para verlo mesándose su barba de envidia.

La hermosa cabellera de Delia cayó sobre sus hombros y brilló como una cascada de pardas aguas. Llegó hasta más abajo de sus rodillas y la envolvió como una vestidura. Y entonces ella la recogió de nuevo, nerviosa y rápidamente. Por un minuto se sintió desfallecer y permaneció de pie mientras un par de lágrimas caían a la raída alfombra roja.

Se puso su vieja y oscura chaqueta; se puso su viejo sombrero. Con un revuelo de faldas y con el brillo todavía en sus ojos, abrió nerviosamente la puerta, salió y bajó las escaleras para salir a la calle.

Donde se detuvo se leía un cartel: "Mme. Sofronie. Cabellos de todas clases". Delia subió rápidamente Y, jadeando, trató de controlarse. Madame, grande, demasiado blanca, fría, no parecía la "Sofronie" indicada en la puerta.

-¿Quiere comprar mi pelo? -preguntó Delia.
Compro pelo -dijo Madame-. Sáquese el sombrero y déjeme mirar el suyo.
La áurea cascada cayó libremente.

Veinte dólares -dijo Madame sopesando la masa con manos expertas.
Démelos inmediatamente -dijo Delia.

Oh, y las dos horas siguientes transcurrieron volando en alas rosadas. Perdón por la metáfora, tan vulgar. Y Delia empezó a mirar los negocios en busca del regalo para Jim.
Al fin lo encontró. Estaba hecho para Jim, para nadie más. En ningún negocio había otro regalo como ése. Y ella los había registrado todos. Era una cadena de reloj, de platino, de diseño sencillo y puro, que proclamaba su valor sólo por el material mismo y no por alguna ornamentación inútil y de mal gusto -tal como ocurre siempre con las cosas de verdadero valor. Era digna del reloj. Apenas la vio se dio cuenta de que era exactamente lo que buscaba para Jim. Era como Jim: valioso y sin aspavientos. La descripción podía aplicarse a ambos. Pagó por ella veinte dólares y regresó rápidamente a casa con ochenta y siete centavos. Con esa cadena en su reloj, Jim iba a vivir ansioso de mirar la hora en compañía de cualquiera. Porque, aunque el reloj era estupendo, Jim se veía obligado a mirar la hora a hurtadillas a causa de la gastada correa que usaba en vez de una cadena.

Cuando Delia llegó a casa, su excitación cedió el paso a una cierta prudencia y sensatez. Sacó sus tenacillas para el pelo, encendió el gas y empezó a reparar los estragos hechos por la generosidad sumada al amor. Lo cual es una tarea tremenda, amigos míos, una tarea mastodóntica.
A los veinte minutos su cabeza estaba cubierta por unos rizos pequeños y apretados que la hacían parecerse a un encantador estudiante cimarrero. Miró su imagen en el espejo con ojos críticos, largamente.

"Si Jim no me mata, se dijo, antes de que me mire por segunda vez, dirá que parezco una corista de Coney Island. Pero, ¿qué otra cosa podría haber hecho? ¡Oh! ¿Qué podría haber hecho con un dólar y ochenta y siete centavos?."

A las siete de la tarde el café estaba ya preparado y la sartén lista en la estufa para recibir la carne.
Jim no se retrasaba nunca. Delia apretó la cadena en su mano y se sentó en la punta de la mesa que quedaba cerca de la puerta por donde Jim entraba siempre. Entonces escuchó sus pasos en el primer rellano de la escalera y, por un momento, se puso pálida. Tenía la costumbre de decir pequeñas plegarias por las pequeñas cosas cotidianas y ahora murmuró: "Dios mío, que Jim piense que sigo siendo bonita".

La puerta se abrió, Jim entró y la cerró. Se le veía delgado y serio. Pobre muchacho, sólo tenía veintidós años y ¡ya con una familia que mantener! Necesitaba evidentemente un abrigo nuevo y no tenía guantes.

Jim franqueó el umbral y allí permaneció inmóvil como un perdiguero que ha descubierto una codorniz. Sus ojos se fijaron en Delia con una expresión que su mujer no pudo interpretar, pero que la aterró. No era de enojo ni de sorpresa ni de desaprobación ni de horror ni de ningún otro sentimiento para los que que ella hubiera estado preparada. Él la miraba simplemente, con fijeza, con una expresión extraña.

Delia se levantó nerviosamente y se acercó a él.
-Jim, querido -le gritó- no me mires así. Me corté el pelo y lo vendí porque no podía pasar la Navidad sin hacerte un regalo. Crecerá de nuevo ¿no te importa, verdad? No podía dejar de hacerlo. Mi pelo crece rápidamente. Dime "Feliz Navidad" y seamos felices. ¡No te imaginas qué regalo, qué regalo tan lindo te tengo!

-¿Te cortaste el pelo? -preguntó Jim, con gran trabajo, como si no pudiera darse cuenta de un hecho tan evidente aunque hiciera un enorme esfuerzo mental.
-Me lo corté y lo vendí -dijo Delia-. De todos modos te gusto lo mismo, ¿no es cierto? Sigo siendo la misma aún sin mi pelo, ¿no es así?
Jim pasó su mirada por la habitación con curiosidad.

-¿Dices que tu pelo ha desaparecido? -dijo con aire casi idiota.
-Se está viendo -dijo Delia-. Lo vendí, ya te lo dije, lo vendí, eso es todo. Es Noche Buena, muchacho. Lo hice por ti, perdóname. Quizás alguien podría haber contado mi pelo, uno por uno -continuó con una súbita y seria dulzura-, pero nadie podría haber contado mi amor por ti. ¿Pongo la carne al fuego? -preguntó.

Pasada la primera sorpresa, Jim pareció despertar rápidamente. Abrazó a Delia. Durante diez segundos miremos con discreción en otra dirección, hacia algún objeto sin importancia. Ocho dólares a la semana o un millón en un año, ¿cuál es la diferencia? Un matemático o algún hombre sabio podrían darnos una respuesta equivocada. Los Reyes Magos trajeron al Niño regalos de gran valor, pero aquél no estaba entre ellos. Este oscuro acertijo será explicado más adelante.
Jim sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo puso sobre la mesa.
-No te equivoques conmigo, Delia -dijo-. Ningún corte de pelo, o su lavado o un peinado especial, harían que yo quisiera menos a mi mujercita. Pero si abres ese paquete verás por qué me has provocado tal desconcierto en un primer momento.

Los blancos y ágiles dedos de Delia retiraron el papel y la cinta. Y entonces se escuchó un jubiloso grito de éxtasis; y después, ¡ay!, un rápido y femenino cambio hacia un histérico raudal de lágrimas y de gemidos, lo que requirió el inmediato despliegue de todos los poderes de consuelo del señor del departamento.

Porque allí estaban las peinetas -el juego completo de peinetas, una al lado de otra- que Delia había estado admirando durante mucho tiempo en una vitrina de Broadway. Eran unas peinetas muy hermosas, de carey auténtico, con sus bordes adornados con joyas y justamente del color para lucir en la bella cabellera ahora desaparecida. Eran peinetas muy caras, ella lo sabía, y su corazón simplemente había suspirado por ellas y las había anhelado sin la menor esperanza de poseerlas algún día. Y ahora eran suyas, pero las trenzas destinadas a ser adornadas con esos codiciados adornos habían desaparecido.
Pero Delia las oprimió contra su pecho y, finalmente, fue capaz de mirarlas con ojos húmedos y con una débil sonrisa, y dijo:

-¡Mi pelo crecerá muy rápido, Jim!
Y enseguida dio un salto como un gatito chamuscado y gritó:
-¡Oh, oh!

Jim no había visto aún su hermoso regalo. Delia lo mostró con vehemencia en la abierta palma de su mano. El precioso y opaco metal pareció brillar con la luz del brillante y ardiente espíritu de Delia.
-¿Verdad que es maravillosa, Jim? Recorrí la ciudad entera para encontrarla. Ahora podrás mirar la hora cien veces al día si se te antoja. Dame tu reloj. Quiero ver cómo se ve con ella puesta.
En vez de obedecer, Jim se dejo caer en el sofá, cruzó sus manos debajo de su nuca y sonrió.
-Delia -le dijo- olvidémonos de nuestros regalos de Navidad. Son demasiado hermosos para usarlos en este momento. Vendí mi reloj para comprarte las peinetas. Y ahora pon la carne al fuego.
Los Reyes Magos, como ustedes seguramente saben, eran muy sabios -maravillosamente sabios- y llevaron regalos al Niño en el Pesebre. Ellos fueron los que inventaron los regalos de Navidad. Como eran sabios, no hay duda que también sus regalos lo eran, con la ventaja suplementaria, además, de poder ser cambiados en caso de estar repetidos. Y aquí les he contado, en forma muy torpe, la sencilla historia de dos jóvenes atolondrados que vivían en un departamento y que insensatamente sacrificaron el uno al otro los más ricos tesoros que tenían en su casa. Pero, para terminar, digamos a los sabios de hoy en día que, de todos los que hacen regalos, ellos fueron los más sabios. De todos los que dan y reciben regalos, los más sabios son los seres como Jim y Delia. Ellos son los verdaderos Reyes Magos.

CUENTO DE NAVIDAD 4

CUENTO DE NAVIDAD 4
LA NAVIDAD DE PELUDO

Catorce años de no interrumpida laboriosidad podía apuntar el Peludo en su hoja de servicios; catorce años en que no hubo día sin ración de palos y sin hambre. ¡El hambre especialmente! ¡Qué martirio!

Sacar fuerzas de flaqueza para el cochinero trote, obligado por los pinchazos del recio aguijón; aguantar picadas de tábanos y de moscas borriqueras, enconadas, feroces con el sol y el polvo, en las llagas de la reciente matadura; sufrir talonazos y ver cortar la vara de avellano o de taray que, silbadora y flexible, se ha de ceñir a su piel, averdugándola; probar la dentellada de la espuela y el sofrenazo violento del bocado; recibir puñadas en el suave hocico y en los ojos, en los dulces y grandes ojos cuya mirada siempre expresa mansedumbre; doblegarse bajo la excesiva carga; arrastrarse molido y pugnar por no caer al suelo antes de que se termine una caminata tres veces más fatigosa de lo que cabe dentro de los límites del vigor

asnal; todo esto, con ser tanto, le parecía miseriuca al Peludo, en cortejo de pasar rozando una pradera verde como la esperanza, mullida y aterciopelada como tapiz de seda, y no poder hartar la panza vacía, redondear los ijares metidos y chupados y la tripa hueca como tubería de órgano.

Era tal la impresión que causaba al Peludo la vista de la hierba apetitosa, rociada, velluda, de los dorados pajares y de las mieses en sazón; tal la rabia que sentía al oír el murmurio de la fuente cuando secaba sus fauces el anhelo del trabajo y la polvareda pegajosa del camino real; tal la violencia de su furioso apetito y el ímpetu de su colosal gazuza, que más de una vez, él, el manso, el resignado, el trabajador, el obediente, «pensó» hacer una muy gorda y sonada: soltar un rebuzno de guerra y arremeter a coces y a muerdos contra su despiadado jinete, su espolique, su amo, su tirano… ¡Qué deleite arrojar al suelo el lastre de sacos de harina, que pesan cual plomo, patearlos, reventarlos; que la harina se esparciese por la carretera; meter en ella el hocico, aventarla, hacerla volar en blanquísimas nubes! Y si era mucha el ansia de comer, no menor la de revolcarse. ¡Revolcarse! ¡Cuánto tiempo, desde su tierna infancia, su época de buchecillo retozón y candoroso, que no se revolcaba, con las cuatro patas batiendo el aire y la gris barriga al sol, el Peludo!

Cruzaban estas ráfagas de emancipación por la deprimida mollera del esclavo, pero no adquirían consistencia; eran aleteos pasajeros que abatía al punto la convicción de su eterna servidumbre y de que la había dispuesto la suerte, el fatum que preside a la existencia del jumento. Sí, lo peor del caso es que al Peludo la desgracia le había hecho fatalista; no esperaba nada de la Providencia, ni se atrevía a creer que pudiese lucir para él jamás un instante de relativa dicha. Hiciese lo que hiciese lo mismo tenía que ser… Hambre y palos, palos y hambre… Arriba con la carga; avante por la senda, y nada de protestas ni de quiméricos ensueños…

Razón llevaba el paciente Peludo en desconfiar de la suerte y en prometerse mayores desventuras; su amo, en vez de mostrarle algún apego, una pizca de consideración, a medida que el Peludo perdía fuerzas, agilidad y bríos, iba tratándole con mayor dureza y encomendándole las tareas más rudas y bajas, los transportes más reventadores y las jornadas a palo seco, en todo el rigor de la frase. Por eso, la glacial y lluviosa noche del 24 de diciembre encontró al cuitado Peludo sufriendo la intemperie con cachaza estoica, atado a una argolla de hierro, a la puerta de la más conocida taberna del Pellejón, una de las varias que salpicaban las orillas de la carretera de Marineda a Brigos. Otras veces no faltaba para el Peludo en aquel templo báquico el abrigo de una cuadra o de un estercolero, o siquiera de un cobertizo cerquita del pajar; pero ésta era noche de bulla y parranda, de regodeo y jarros colmados de vino y aguardiente, y cuando el Peludo, al trotecillo desmayado de sus provectas patas, se acercó a la taberna, no quedaba sitio ni techo para él. De dos puntillones, el amo le pegó a la pared, le amarró a la anilla, y allí se quedó el jumento, sin más techo que un emparrado desnudo de follaje, cuyas ramas goteaban hilos de agua llovediza, formando una charca bajo los cascos.

Veía el Peludo, al través de los vidrios de la ventana, la sala de la taberna iluminada, alegre, llena de hombres que jugaban a los naipes, disputaban, despachaban guisotes de bacalao y apuraban vasos de caña y tinto. Mientras los racionales celebraban así la Navidad, el asno, transido y empapado hasta los huesos, rendido de cansancio y desfallecido de necesidad, no tenía ánimos ni para exhalar un suplicante y doloroso rebuzno pidiendo sustento y calor. Una nube veló sus pupilas; sus corvas se doblaron. Iba a caer sobre el fango líquido, cuando advirtió una claridad suave, muy diferente de la que derramaban las pestíferas candilejas de la taberna, y divisó a su lado, con profunda sorpresa a otro borrico: un asno plateado, de luciente pelo, vivaracho, cordial. ¡Qué compañía tan grata! «¡Hi-ho!», flauteó dulcemente el caduco y asendereado jumento. Púsose el recién venido a roer con los dientes la cuerda que al Peludo sujetaba, y presto lo dejó libre. Echó a andar el argentado borriquillo, y detrás de él, sin meterse en más averiguaciones, el Peludo, ya regocijado y fuerte. A medida que adelantaban, la noche se hacía transparente, estrellada, tibia; el camino, fácil, seco, llano, lindo. A derecha e izquierda, prados de un tono de felpa verdegay, esmaltados de violetas y ranúnculos, convidaban al Peludo a saciar su apetito; arroyos cristalinos le brindaban con qué apagar su sed. Y el Peludo, entrando a saco, descuidado, libre, se entregó a la hierba jugosa; desde lejos podía oírse el ruido de molino que al mascar producía su vieja dentadura. Bebió a su talante en los manantiales; atracóse de trébol y hierba mollar, y al paso que devoraba, redondeábase su panza como globo que se infla, hasta que de súbito estallaron las cinchas que sujetaban la albarda, y quedóse en pelota, feliz como un rey. ¡Ahora sí que no se sentía fatalista el Peludo! Tan dichosa aventura lo convertía en el mayor providencialista del universo. En lontananza empezaba a despuntar la mañanica dorada y risueña; las violetas del prado olían a gloria; todo incitaba a un revuelco deleitable, y, izas!, el Peludo se dejó caer y se puso a nadar en aquel golfo de verdura, impregnándose de olores floreales, recogiendo en su pelambrera hojas de manzanilla. El asno se sentía victorioso, envuelto en luces de gloria. Y allá en los aires, lejos, alto, voces misteriosas repetían la profética cláusula: «Nos ha nacido un niño, y se llama Emmanuel…» El asno de plata, salvador del Peludo, le miraba entre compasivo y amigable, y le rebuznaba bondadosamente: «¡Hi-ho! ¿No me conoces? Soy el que calentó con su aliento a Jesús en el establo…, y el que llevó a Egipto a María la Nazarena…»

A la puerta de la taberna, el amo del Peludo, al salir de madrugada con los humos de la embriaguez muy densos aún, vio a su montura tendida en la charca, los ojos vidriosos, las patas rígidas.

-Rompióse la cuerda -observó el tabernero-. No le dé patadas -agregó-, que de poco sirve; tiene la oreja fría; está difunto.

Pero el amo, con la terquedad característica de los beodos, seguía descargando puntapiés al animal, jurando, blasfemando y maldiciendo. Al fin, convencido de lo inútil de sus esfuerzos, soltó una opaca risotada.

-Para lo que servía… -gruñó-. Ya ni podía conmigo…
FIN
Basado en el cuento de: Emilia Pardo Bazán

CUENTO DE NAVIDAD 3

CUENTO DE NAVIDAD 3
UNA NAVIDAD EN EL BOSQUE

Érase una vez un bonito pueblo en medio de un frondoso y colorido bosque habitado por unos alegres animales. Cada año, con la caída de las primeras nieves y la llegada de las estrellas de luz, se reunían en torno al Gran Árbol para preparar la Navidad y conocer una de las noticias más esperadas de la temporada. 

Todas las actividades que realizaban en aquella época tenían como objetivo la convivencia, el fomento de la amistad y la diversión. El concurso de cocina navideña, organizado por la Señora Ardilla, hacía las delicias de los más comilones, pues los platos presentados eran degustados al finalizar la competición. Los más pequeños participaban en la tradicional Carrera de Hielo, que tenía lugar en el lago helado y acudían cada tarde a los ensayos de la Señorita Ciervo, encargada del coro que alegraba con sus villancicos todos los rincones del bosque. Y, por supuesto, estaba lo mejor noche de todas: la Nochebuena, en la que se representaba una obra de teatro que tenía como tema central la amistad.

El Señor Búho, como director de la escuela de teatro, seleccionaba una pieza de entre todas las que enviaban los animales aspirantes a ser los elegidos para llenar de paz los corazones de los habitantes del bosque, pero ese año: 

- Bienvenidos todos a la reunión preparatoria de la Navidad, dijo el Señor Búho posado en la rama más robusta del Gran Árbol. Este año, la elección de la obra ha estado muy reñida porque todas las propuestas eran de gran calidad, pero había que elegir un ganador. Así que sin más demora demos un aplauso al Sr. Conejo, autor de la obra ganadora ‘Salvemos el bosque’. 
- Gracias, gracias, es un honor para mí, exclamaba Conejo entre aplausos. 
- Bien, pues ya sabéis que mañana a las diez daremos comienzo a las pruebas de selección. Rogamos puntualidad a los interesados, concluyó el Sr. Búho. 

Al día siguiente, a la hora convenida, comenzó la selección. Al ser un musical, las pruebas se centraron en las habilidades de canto y baile, pues eran requisitos imprescindibles. La obra contaba la trama de un guardabosque que debía salvar la flora de un malvado leñador, obsesionado con cortar un Árbol milenario y arrasar todo lo que se pusiera en su camino. En su lucha por preservar el entorno natural, el guardabosque contaba la inestimable ayuda de un girasol y de un lirio que ponían su astucia al servicio de la noble causa. 

Tras varias horas, los papeles quedaron repartidos de la siguiente manera: el Sr. Oso haría de guardabosques, Castor sería el vil leñador, la Sra. Pata representaría al girasol, y la Sra. Lince, al lirio. 

Al principio todo marchaba estupendamente, los actores estaban contentos con sus papeles y trabajaban duro para perfeccionar sus actuaciones, hasta que hizo su aparición el peor de los fantasmas: la envidia. 
- Sr. Conejo, creo que Castor tendría que tener un poco más de protagonismo. El leñador está lleno de matices y podríamos crear unos espectaculares efectos especiales que dejarían al público boquiabierto, dijo el Sr. Búho en uno de los ensayos. 
-Sí, puede que tengas razón y deba retocar el texto para darle más peso a Castor. Podemos hacer un juego de luces y sombras cada vez que aparezca y realzar su papel. 

Ante estas palabras Castor se puso muy contento, pues estaba muy ilusionado con la obra, pero Oso no lo vio con los mismos ojos. Si a Castor le daban más protagonismo, eso significaba que él dejaría de ser el protagonista absoluto, y eso no le gustó nada. 

El ensayo del día siguiente fue un caos. En lugar de avanzar, daban pasos hacia atrás. Oso no colaboraba y Castor, que se había dado cuenta de lo que estaba pasando, estuvo muy arisco. Por si fuera poco, el vestuario también había sido fuente de conflictos entre las chicas. La Sra. Pata consideraba que el vestido de la Sra. Lince era más llamativo y que debían haberlo echado a suertes. 

La tensión en el escenario se podía cortar y el desastre no se hizo esperar, y durante el ensayo de la escena final, que reunía a todos los actores en el escenario para interpretar el número final comenzaron a empujarse unos a otros con tal brío que parte del decorado se rompió. 
- Orden, orden, pero bueno ¿qué pasa? preguntó Conejo encolerizado. Habéis echado a perder el trabajo de varios días y de todos los que han colaborado en la puesta en escena. Quedan sólo dos días para Nochebuena, pero si tuviéramos más tiempo os echaría a todos de la obra. Se acabó el ensayo por hoy. Conejo estaba rabioso, no entendía nada. Pero ¿cómo podían pelearse por una cosa así? 

Al día siguiente los habitantes se despertaron siendo testigos de un acontecimiento terrible: la nieve había desaparecido y las estrellas de luz se habían apagado. ¿Cómo era posible? Asustados, los animales se congregaron alrededor del Gran Árbol, en busca del sabio consejo del Sr. Búho. 
- Queridos habitantes del bosque, el espíritu de la Navidad se ha ido, sentenció Búho. 
- ¿Y cómo podemos hacer que vuelva? preguntó asustada la Sra. Ardilla. 
- Nos vamos a quedar sin Navidad, se oyó decir a un lobezno. 
- Hoy es un día muy triste. La envidia ha desatado unas reacciones negativas en cadena. La nieve se ha derretido, las estrellas han dejado de lucir y la obra de teatro peligra. 

Oso estaba escuchando tras un arbusto y tenía miedo a salir porque sabía que era el desencadenante de la situación, pero había que ser valiente y afrontar las consecuencias de los propios actos, así que se decidió a salir. 
- Lo siento mucho. Si hay algún culpable, ése soy yo. Me cegó la envidia. ¿Qué puedo hacer para enmendar mi error? 
- No, no tienes por qué cargar con las culpas tú sólo, yo también he contribuido con mi mal comportamiento. Si sirve de algo yo también lo siento, se lamentó Castor. 
- Si te hace ilusión, te cambio el vestido, me importa más tu amistad que un trozo de tela, exclamó la Sra. Lince dándole un abrazo a la Sra. Pata. 
- Mirad, ¡está nevando! gritó con entusiasmo una voz. 

- Sí y parece que en el cielo brillan de nuevo las estrellas. ¡El espíritu de la Navidad ha vuelto!, se oyó. Ese año, la Navidad se vivió con mucha intensidad en el bosque, al fin y al cabo estuvieron a punto de perderla para siempre. Habían aprendido la lección y ahora sabían que la envidia cegaba y tenía unos efectos muy negativos que no se podían controlar. Así que para que no se les olvidara nunca construyeron una gran placa de madera que colgaron del Gran Árbol. En ella se podía leer la siguiente inscripción: “El tesoro más valioso que posees es la amistad, cuídalo todos los días y crecerá”.
FIN
Autora: Helena López-Casares Pertusa

CUENTO DE NAVIDAD 2

CUENTO DE NAVIDAD 2
EL ARBOL DE NAVIDAD

 En una gran ciudad, en nochebuena, bajo un frío intenso, vi un niñito, muy niño aun, de seis años, quizás de menos aun, todavía no lo bastante crecido para que se le hiciera mendigar, pero ya lo suficiente para que uno o dos años más tarde se le enviara a hacerlo, como se liaría sin duda.

Aquel niño despertó tiritando una mañana, en un sótano húmedo y frío, abrigado con una especie de batita, vieja y raída. El aliento le salía en forma de vapor blanco: sentado en un rincón, sobre un baúl, distraíase activando de propósito su respiración, divirtiéndose con verla salir. Pero tenía mucha hambre. Desde la madrugada se había acercado ya varias veces a la cama de tablas, cubierta con un delgado jergón, en que estaba acostada la madre enferma, con la cabeza apoyada en un montón de harapos a guisa de almohada.

¿Cómo ha llegado hasta allí aquella pobre, mujer? Habrá salido sin duda con su hijo de alguna ciudad lejana en que la acometió la enfermedad. La dueña de aquel tugurio ha sido encarcelada dos días antes; hoy es fiesta y los demás inquilinos han salido. Sin embargo, uno de aquellos andrajosos está acostado desde hace veinticuatro horas, borracho perdido sin aguardar la fiesta. De otro rincón brotan los lamentos de una vieja de ochenta años, tullida por el reumatismo. Aquella vieja fue niñera, en su tiempo, quien sabe dónde; ahora se está muriendo, solitaria, gimiendo, quejándose, refunfuñando contra el chico que comienza a tener miedo de acercarse al rincón en que agoniza. Ha encontrado agua en el pasadizo, pero ni siquiera un mendrugo de pan, y vuelve por décima vez a despertar a la madre. Comienza a asustarse en aquel obscuro rincón; la tarde avanza, y sin embargo no hacen fuego. Halla a tientas el rostro de la madre, y se sorprende, de que no se mueva, y esté tan fría como la pared.
-¿Tanto frío hace? -piensa el chico.

Permanece inmóvil un rato, con la mano sobre el hombro de la muerta; después se sopla los dedos para calentarlos, y al ver su gorrita sobre la cama, busca despacio la puerta y sale del subsuelo. Hubiera salido antes si no le hubiera atemorizado el perro grande que, allá, arriba, en el pasadizo, ante la puerta del vecino, ladra todo el santo día. Pero el perro ya no está, y hete aquí el chico en la calle.
-¡Dios mío, qué ciudad!

Hasta entonces, jamás viera nada semejante. Allá, de donde ha venido, la noche es más obscura; sólo hay un farol para toda la calle; casitas bajas de madera, cerradas con postigos desde que obscurece, ni un alma; todo el mundo se encierra en su casa; sólo una multitud de perros que aúllan, centenares, millares de perros que aúllan y ladran la noche entera. Pero en cambio, allá hacía bastante calor y le daban de comer. Aquí, ¡Dios mío, qué bueno sería comer! ¡qué alboroto hacen aquí! ¡qué tronar! ¡qué luz y qué mundo de gente! ¡cuántos caballos y coches! ¡Y el frío, el frío! El cuerpo de los caballos humea frío, y sus ardientes hocicos soplan vapor blanco; sus herraduras suenan sobre la calzada a través de la blanca nieve. ¡Y cómo se atropella toda esta gente! ¡Dios mío, que ganas tengo de comer un pedacito de cualquier cosa!.. Y ahora que me duelen los dedos.

Un guardián del orden acaba de pasar y se ha vuelto para no ver al niño.
«Otra calle más... ¡oh, qué ancha es! ¡Seguro que me van a aplastar aquí! ¡Cómo gritan todos, cómo corren, cómo ruedan... y luces y más luces! ¿Y esto qué será? ¡Oh, qué vidrio grande! Y detrás de este vidrio un cuarto, en ese cuarto un árbol que sube hasta el techo; es el árbol de nochebuena... ¡Y cuántas luces hay debajo del árbol! ¡Cuánto papel de oro y manzanas, rodeados de muñecos, de caballitos! Hay muchos niños en el cuarto, bien vestidos, muy limpiecitos; ríen, juegan, comen, beben cosas. Aquí una Micuela que baila con otro chico: ¡qué linda es la chiquita! Allá, la música que se oye a través del vidrio.

El niño contempla admirado y ríe; ya no siente el dolor de los dedos ni de los pies, los dedos de su manita se han puesto cárdenos, no los puede doblar y le hacen mal al intentarlo. De pronto siente que le duelen los dedos: llora y se aleja. Divisa, a través de otro cristal, otra habitación y más árboles y pasteles de toda clase sobre la mesa; almendras rojas, amarillas. Cuatro hermosas damas se hallan sentadas y alguien llega, entran muchos señores. El chico se ha deslizado, ha abierto de pronto la puerta y se ha colado. ¡Oh, cuánto ruido hacen al verle, qué agitación! Al punto una dama se levanta, le pone un kopeck en la mano y le abre ella misma la puerta. ¡Qué miedo tuvo!
El kopeck se le ha caído de las manos y ha repiqueteado en el peldaño de la escalera: ya no podía apretar lo bastante sus deditos rojos, para llevar la moneda. El niño salió corriendo y caminó ligero, ligero. ¿Dónde iba? lo ignoraba. Querría llorar, pero tiene mucho miedo. Y corre, corre, soplándose las manitas. Y el pesar se apodera de él ¡se siente tan abandonado, tan azorado! Y de repente, ¡Dios mío! ¿qué otra cosa ocurre? Una multitud permanece allí y mira: En una ventana, detrás del cristal, tres muñecas bonitas, vestidas con ricos vestidos rojos y amarillos, y todo, todo como si fueran vivas! Y aquel viejecito sentado que parece tocar el violín. Hay también dos más, parados, que tocan pequeños, pequeñísimos violincitos y mueven la cabeza a compás. Se miran uno a otro, y sus labios se mueven: ¡hablan de verdad! Sólo que no se les oye a través del vidrio» Y el niño piensa primero que están vivos y cuando comprendo que son muñecos, se echa a reír. ¡Jamás ha visto muñecos semejantes, y no sabía que los hubiera así! ¡Y quisiera llorar, pero es tan gracioso, son tan graciosas esas muñecas!

De repente se siente asido de la ropa; a su lado se halla un muchacho grande y malo que lo da un puñetazo en la cabeza, lo arranca los calzones y le hace una zancadilla. El niño cae. Al mismo tiempo la gente grita; él se queda un momento rígido de pavor, luego se levanta de un brinco y echa a correr; corre, enfila una puerta cochera, no sabe donde, y se oculta en un patio, detrás de una pila de leña.

-Aquí no me hallarán, hay mucha obscuridad. -Se acurruca y se encoge; tal es su espanto que apenas se atreve a respirar.

Y de pronto siente un bienestar, sus manitas y sus piececitos no le duelen ya, tiene calor, tanto calor como al lado de una estufa, y todo su cuerpo se estremece. ¡Ah, va a dormirse! ¡qué agradable es dormir!
-Me quedaré aquí un momento y luego volveré a ver las muñecas -pensaba el pequeñuelo, que sonrió al recordar las muñecas. -¡Todo como si estuvieran vivas!
Ahora, hete aquí que oye la canción de su madrecita. Mamá, estoy durmiendo... ¡Ah, qué bien se está aquí para dormir!»

-Ven a mi casa, niñito, a ver el árbol de Navidad, -pronunció una voz suavísima.
Pensó primero que era su madrecita; pero no, no era ella.
¿Quién le llama? No sé. Pero alguien se inclina sobre él y le envuelve en la obscuridad, y él tiende la mano y de pronto... ¡Oh, qué luz! ¡Oh, qué árbol de Navidad! No, eso no es un árbol de Navidad, nunca lo ha visto ni parecido.
¿Dónde se encuentra? Todo brilla, todo irradia, y hay muñecos en derredor; pero no, muñecos no, varoncitos y mujercitas, sólo que resplandecen mucho. Todos giran a su alrededor, revolotean, le besan, le toman, le llevan, y él mismo tiende el vuelo. Y ve a su madrecita que le mira y le sonríe con alegría.
–¡Mamita, mamita! ¡ah! qué lindo es aquí, -le grita el pequeñuelo. Y de nuevo abraza a los niños y quisiera contarles también la historia de las muñecas que vio detrás del vidrio. ¿Quiénes sois, chiquillas? -pregunta riéndose y amándolas.

Es el árbol de nochebuena del Niño Jesús.
En casa de Jesús, para aquel día, hay siempre un árbol de Navidad para los niñitos que no tienen árbol propio.
Y supo que todos aquellos varoncitos y mujercitas eran niños como él, unos muertos de frío en las canastas en que los habían abandonado a la puerta de las casas de los funcionarios de San Petersburgo, los otros muertos en casa del ama de cría, en las isbas sin aire de los Tehaukhnas, algunos muertos de hambre en el seno agotado de sus madres, durante la calamitosa carestía, otros envenenados por la infección de los vagones de tercera clase. Todos están allí, todos son angelitos, todos se encuentran en casa de Jesús, y El mismo entre todos, extendiendo las manos sobre ellos, bendiciéndoles, a ellos y a sus pecadoras madres.

Y también las madres de los niños están allí, apretadas, y lloran; cada cual reconoce su hijo o su hija, y los niños revolotean hacia ellas, las besan, enjugan sus lágrimas con sus manecitas, y les suplican que no lloren, pues se hallan también allí.

Y abajo, por la mañana, el conserje encontró el cadáver del niño refugiado en el patio, helado, detrás de la pila de leña. También se encontró a la madre en el sótano.
Había muerto antes que él; ambos se han visto en el cielo, en la casa del Señor...

CUENTO DE NAVIDAD

CUENTO DE NAVIDAD
LA NIÑA DE LOS FOSFOROS

Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.
-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

La niña frotó otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuándo se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!
Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
FIN

RECETAS DE BEBIDAS EXOTICAS 3

Absolut Air

Combinado formado por vodka Absolut Citron y Malibú.

Ingredientes

  • 2 partes de vodka Absolut Citron
  • 1 parte de Malibú
  • Zumo de naranja
  • Zumo de uva (mosto)

Preparación

  • Introducir todos los ingredientes en un vaso ancho con hielo picado.
  • Decorar con una peladura de naranja y una cereza.
  • Servir con pajitas.

Absolut Caipiroska

Combinado de vodka y lima.

Ingredientes

  • 1 parte de vodka.
  • 1/2 lima cortada en cuartos,
  • 2 cucharaditas de azúcar granulado.

Preparación

  • Mezclar la lima y el azúcar en el fondo de un vaso ancho.
  • Añade el vodka, llénalo con hielo picado y remuévelo suavemente.
  • Sirve con una cucharita.

Absolut Madam

Ingredientes

  • 2 partes de Absolut Citron,vodka,
  • 1 parte de licor de melón,
  • 1 parte de licor de lima o limón,
  • néctar exótico.

Preparación

  • Mezclar todos los ingredientes con hielo picado y sirve en un vaso largo.
  • Decorar con una peladura de lima en espiral, un gajo de naranja y hojas de menta.

Acapulco de noche

Ingredientes

  • Rodajas de naranja
  • Azúcar
  • 3 partes tequila
  • 1 y 1/2 partes de ron blanco
  • 8 partes de zumo de naranja

Preparación

  • Pasar la rodaja de naranja por el borde de la copa de martini.
  • Colocar el azúcar en un plato, y emplearlo para escarchar el borde de la copa.
  • Mezclar todos los ingredientes, con hielo, en la coctelera y servir.

Batida de carnaval

Ingredientes

  • 2 partes de Cachaça.
  • 2 partes de zumo de naranja.
  • 6 partes de zumo de mango.

Preparación

  • Mezclar y remover todos los ingredientes en la cocktelera o en un vaso grande con hielos y remover.
  • Colocar un trozo de piña en el vaso y una pajita si se desea.

Variaciones

  • Se puede aumentar la cantidad de Cachaça, al ser un combinado con poco alcohol
  • Existen versiones con distintos tipos de zumos, todos ellos tropicales, como la maracuyá o la piña.

Bikini

Suave combinación de vodkaron, leche y zumo de limón.

Ingredientes

  • 2 partes de vodka
  • Zumo de 1/2 limón
  • 1 parte de ron blanco
  • 1/2 parte de leche
  • 1 cucharada sopera de azúcar
  • Hielo machacado

Preparación

  • Verter el vodka, el zumo de limón, el ron blanco, la leche y el azúcar junto con el hielo dentro de una coctelera.
  • Agitar enérgicamente durante unos 30 segundos.
  • Pasar por un colador y verter en la copa.

Bloody Mary sin alcohol

Versión sin alcohol del célebre cocktail, Bloody Mary.

Ingredientes

  • 1 taza de tomate licuado sin cáscara o jugo de tomate.
  • Media taza de pepino sin semilla y sin piel.
  • Salsa inglesa.
  • Ají tabasco.
  • Sal al gusto.
  • Zumo de limón.
  • Apio grueso.

Preparación

  • Licuar el tomate y el pepino.
  • Agregar cinco gotas de salsa inglesa, ají tabasco y sal al gusto, así como el zumo de limón y licuar de nuevo.
  • Servir en vaso largo y decorar con una rama de apio grueso.

Bloody Mary

Cocktaill hecho a base de tomate y vodka cuya atracción reside en las salsas picantes.

Historia

Nadie se pone de acuerdo en quién fue el creador de tan célebre cocktail.
Una de las historias lo atribuye a Fernand Petoit (en 1920), un norteamericano que trabajaba de barman en el Harry’s New York Bar de París, en los años veinte. Lo reivindican también George Jessel y al menos otros dos barmanes neoyorquinos. Recibe su nombre inspirándose en la Reina María I de Inglaterra, María de Tudor, conocida popularmente como Bloody Mary por la dura represión de que hizo objeto a los anglicanos en su intento de restaurar el catolicismo en el reino.

Ingredientes

  • 3 cucharadas / 40 ml. de vodka
  • 6 cucharadas / 75 gramos de zumo de tomate
  • 1 cucharada/ 15 ml de zumo de limón
  • 2 golpes (chorritos) de salsa Worcestershire (salsa inglesa) (La más conocida es la marca "Lea Perrins")
  • 2-3 gotitas de tabasco
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • 3-4 cubitos de hielo.
  • no siempre pero 1 cucharada de jerez también le va bien

Preparación

  • Preparar el vaso con los hielos.
  • Verter el vodka.
  • Agregar el limón.
  • Aderezar con la sal y pimienta.
  • Añadir la salsa y el tabasco.
  • Rellenar con el tomate.
  • Adornar con apio y servir.

Variaciones

  • El vodka o el nivel de picante (tabasco y pimienta negra) depende del consumidor
  • Una variante interesante es el Alta 27-Bloody Mary, y consiste en sustituir el vodka por fino andaluz. Es de gran importancia que el zumo de tomate esté muy muy frío. Además de decorarlo con una rama de apio que le otorga cierto amargor final que hace de este cocktail uno de los más interesantes para el aperitivo.
  • En Estados Unidos es común prepararlo con ginebra en lugar de Vodka. Esta costumbre viene de los años en los que era complicado importar Vodka...
  • Otra variante es lo que llaman Cherry Mary, consiste en sustituir el vodka por Jerez, de forma que le da un toque mucho mas dulce y suave.

Curiosidades

Bloody Mary tiene ecos lejanos en el personaje de María I de Inglaterra, hija de Enrique VIII, la reina Tudor que fue apodada María la Sanguinaría porque en su intento de restaurar el catolicismo en Inglaterra llevó a la hoguera a más de 300 miembros del alto clero protestante, en sus cinco años de reinado. Sin embargo, es el color rojo de la bebida lo que obviamente le dio su nombre: blood es sangre, en inglés.

Buenos días

Cocktail a base de zumo de naranja, brandyanís y limón.

Ingredientes

  • 3 tazas de zumo de naranja.
  • 15 cl. de brandy.
  • 5 cl. de anís.
  • 1 limón.
  • Hielo.

Preparación

  • Mezclar todos los ingredientes en una jarra con hielo abundante.
  • Servir inmediatamente en vasos bajos.

Blue mulata

Combinación de ron blanco con sabores tropicales.

Ingredientes

Preparación

  • Verter el ron blanco, la crema de albaricoque y el curaçao en la coctelera con hielo.
  • Agitar bien, colar sobre un vaso corto y completar con cubitos de hielo y soda.


Delicioso café irlandés.

Ingredientes

  • 30 cl. de whisky irlandés (imprescindible)
  • 1 café hirviendo
  • 2 cucharaditas de azúcar de caña
  • 2 cucharadas de nata batida no montada

Preparación

  • Se calienta el whisky y el azúcar pero nunca se flambea como suele pensarse
  • Se vierte en una copa y se le añade el café
  • Se añade la nata batida amortiguándola con una cuchara para que no se mezcle con el café

Variaciones

  • Se le puede añadir canela para aumentar el dulzor del café o café molido como decoración
  • Hay otra forma de hacerlo que es añadir un poco mas de azúcar al whisky y flambearlo para que pierda alcohol y coja una textura más licorosa, luego se le añade el café intentando que no se mezcle amortiguándolo con una cuchara y luego se le añade la nata igual y así conseguiremos un bonito Café irlandés con tres colores diferenciados perfectamente.

Consideraciones

  • Importante: No mezclar, tomar el café a través de la nata para que adquiera su sabor.
  • Mucho más importante es utilizar solo whisky irlandés ya que la diferencia con el scotch o cualquier otro es que tiene una destilación más y de ahí su sabor característico.


Café jamaicano





Delicioso combinado de café y crema chantilly.

Ingredientes

  • 1 taza de café negro
  • Azúcar granulado
  • 220 cc. de cacao o whisky
  • 220 cc. de crema batida
  • Virutas de chocolate

Preparación

  • Precalentar las tazas y colocar 2 cucharadas de licor tibio, y 2 cucharaditas de azúcar.
  • Agregar café hasta que llegue a 3 cm. del borde de la taza
  • Remover muy bien.
  • Cubrir con crema y espolvorear con virutas de chocolate.

Variaciones

  • Una posible variación de este combinado sería la de sustituir el whisky por ron de modo que el sabor resultaría algo más suave.

Caipirinha

Historia

Surge al principio como un zumo de frutas que los esclavos brasileños mezclaban con cachaça, para tomar en ciertas festividades. La bebida más popular era la que estaba mezclada con lima, pero sin incluir trozos de la fruta con cascara en ella. Más adelante se fueron haciendo versiones con distintos ingredientes hasta evolucionar a la receta actual.
En el 2003 el gobierno de Lula la instituyó bebida típica oficial de Brasil.

Ingredientes

Los ingredientes típicos son:
  • 1 limón/lima cortado en trozos.
  • Azucar (moreno o blanco, según gustos)
  • Hielo en trozos (no picado)

Preparación

  • Cortar el limón o la lima en trozos, y machacarlos un poco para sacarles el jugo.
  • Añadir unas cucharadas de azucar, y el hielo (NO picado).
  • Agregar la cachaça, según la cantidad que queramos (siempre con moderación).
  • Para terminar, remover un poco, poner una pajita, y dejar los trozos de lima dentro.

Variaciones

  • En Brasil se conocen tres variaciones: Caipiroska, sustituyendo la Cachaça por vodkaCaipisake, sustituyendo la Cachaça por Sake y Caipirisima utilizando Ron en vez de Cachaça.
  • En otras partes del mundo se puede encontrar la CaipiGin, sustituyendo la Cachaça por ginebra.
  • Además también se pueden usar otras frutas en su elaboración, como: kiwi, fresa, frutas rojas, piña...
  • Una vez cortada la Lima, echar el azúcar y machacar con el mango de madera del mortero. Esto extrae el zumo, y el azúcar al erosionar la monda, libera un líquido que aromatiza y neutraliza la excesiva acidez.
  • Tambien existen otras variedades que, siguiendo el mismo modelo de preparacion, sustituyen la lima por otras frutas (melon, kiwi, fresas...)

Daiquiri

Nacido en la región oriental de cuba, el daiquiri adquirió popularidad durante los primeros años del siglo pasado. Es un coctel a base de hielo picado ron y la fruta deseada

Ingredientes

  • 5 cucharadas de jugo de la fruta que deseemos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • Medio vaso de ron blanco
  • Hielo bien picado

Preparación

  • Mezcle el azúcar con el jugo.
  • Cuando el azúcar este disuelta añádale el ron.
  • Mezcle en una coctelera la mezcla de ron, azucar y jugo de limón
  • Sirvalo en una copa de coctel llena de hielo picado

Variaciones

  • En vez de ron blanco, tambien se puede usar ron añejo o ron extra seco
  • La versión mas famosa es el Daiquiri Hemingway al que se le añade un golpe de Marrasquino.

Cocktails relacionados

  • Daiquiri Hemingwa

Erotika

Combinado formado por vodka, maracuyá y zumo de piña.

Ingredientes

  • 2 cl. de vodka.
  • 2 cl. de maracuyá.
  • Angostura.
  • 2 cl. de zumo de piña.

Preparación

  • Se prepara en una coctelera las cantidades anunciadas de vodka, maracuyá y zumo de piña.
  • Se añaden 2 golpes de angostura y hielo.
  • Se agita y se sirve en 2 copas de champán.
  • Por último, se decora con guinda y trocitos de piña.

Curiosidades

  • Este cocktail fue premiado en Baden-Baden en 1969.

Gin Tonic

Historia

El Gin Tonic surge por la proposición de un alto oficial británico de añadir ginebra a la tónica, para tener una bebida con la que celebrar las victorias de las tropas británicas en la India. Esta proposición fue motivada por el hecho de que la tónica contiene quinina que resulta un eficaz remedio contra la malaria. Rápidamente se fue extendiendo esta bebida, hasta nuestros días. Se suele relacionar este combinado con un tipo de consumidor adulto y sofisticado.

Ingredientes

  • 1/5 de ginebra.
  • 4/5 de tónica.
  • Limón.
  • Cubitos de hielo.

Preparación

  • Poner los cubitos de hielo en un vaso de tubo.
  • Añadir la ginebra y rellenar con tónica.
  • Decorar con rodajas de limón.

Recomendación

  • Enfriar previamente la copa removiendo los hielos en su interior.
  • No usar zumo de limón, o alguna cosa similar junto con la tónica, porque esto hace que la tónica pierda su fuerza en poco tiempo (se van las burbujas).
  • Utilizar cascara del limón haciendo pinza en ella, para soltar el aceite aromatico que contiene sobre la ginebra que se ha vertido en el vaso. A continuacion echar la cascara en el interior del vaso y posteriormente verter la tonica intentando que no rompa demasiado para que el gas se suelte poco a poco.

Hades

Ingredientes

  • 2/6 de vodka
  • 2/6 de Red Bull
  • 1/6 de limonada
  • 1/6 de granadina

Preparación

  • Servir los ingredientes preferiblemente en una copa de coñac.
  • Echar una cucharada de azúcar

Variaciones

En vez de vodka, se puede utilizar tequila.

Hawaiano

Historia

Cocktail procedente de Hawai.

Ingredientes

  • 5 cl. de zumo de pomelo.
  • 5 cl. de zumo de piña.
  • 2 cl. de granadina.
  • 2 rodajas de kiwi.
  • Soda, al gusto.
  • Hielo.

Preparación

  • Mezclar los zumos, la granadina y la soda en un vaso alto con hielo.
  • Decorar con rodajas de kiwi y menta fresca.

Leche de Pantera

Bebida que sirven muy pocos bares pero muy codiciada entre los que les gustan los cocktails suaves.

Ingredientes

  • 400 g. de ginebraron y brandy
  • 1 bote pequeño de leche condensada
  • Canela en polvo
  • 1 bandeja de hielo

Preparación

  • Agitar en una cocktelera o batir con una batidora todos los ingredientes (menos la canela y el hielo).
  • Espolvorear con canela o echar canela en rama.
  • Echar el hielo.
  • Servir muy fría

    Variaciones
  • La variación más conocida es la Leche de Pantera Rosa, añadiendo granadina.
  • Este cocktail se puede hacer también cambiando la ginebra por ron.
  • Otra variación es añadirle brandy.
  • Durante muchos años en la Cerveceria Madrid de Valencia se sirvió la leche de pantera de la siguiente forma: En la coctelera se echan cubitos de hielo, una medida de ginebra, dos de leche y dos cucharadas de azucar, se agita energicamente y se sirve en vaso de carajillo cilindrico sin decoración.
  • Una variante curiosa es el Vicente que es una mezcla de Rocafull y Leche de pantera en partes iguales.
  • Otra variante es, en la cocktelera añadir pólvora, que es como se bebía antiguamente, y hoy en día se suele beber en algunos actos legionarios.
  • Existe una variación más potente y es la que se usa en la Legión. Incluye:1 bote pequeño de leche Condensada, 1/2 vaso de ginebra, 1/2 vaso de Güisqui, 1/2 vaso de ron, un poco de café solo, 1 chupito de menta (por eso de la camisa legionaria), canela y mucho hielo.Puede rebajarse con más leche condensada y si eres un machote echale un poquito de pólvora.

Llama de Amor

Combinado de vodka y peladuras de naranja flambeadas.

Historia

Cocktail prepararado en Madrid Fusion 2005 por el bartender neoyorkino Dale Degroff que según contó, la receta surgió en el Chasen's de Beverly Hills, exclusivo punto de encuentro para estrellas de cine, políticos y personalidades. Su barman, el ya mítico Pepe Ruiz, sería el inventor del Flame of Love Martini (o, en castellano, Martini Llama de Amor).
La idea del cocktail surgió asi: un día el actor Dean Martin le pidió a Pepe Ruiz, bartender del Chasen's desde hacía 35 años, que creara una bebida especial para él. El barman hizo lo siguiente: cortó la piel de una naranja en tiras, puso un poco de Jerez fino en una copa de cocktail fría, lo hizo girar hasta bañar el interior y vació la copa. Después exprimió las tiras de piel y fue calentando el aceite exprimido en la llama de una cerilla, bañando el interior de la copa con el aceite de naranja caramelizado y del mismo modo flambeó la piel de toda la naranja. A continuación, agitó una parte de vodka en una coctelera (25 ml.) y la filtró sobre la copa de cocktail. Le puso de adorno la piel de naranja y bautizó el invento como Martini Llama de Amor.
Se dice que Frank Sinatra estaba cuando preparó esta bebida y que al probarla le gusto tanto que exclamo: "Pepe, invita a todo el bar a ese cocktail", y asi el bar se convirtió en una fiesta improvisada en la que el barman tuvo que preparar mas de 200 cocktails Flame of Love Martinis para las mas de 200 personas que había en aquel momento.

Ingredientes

  • 15 ml. de Jerez fino
  • 74 ml. de vodka.
  • Varias peladuras de naranja

Preparación

  • Bañar el interior de una copa de cocktail fría en Jerez fino y tirar el resto.
  • Flambear varias peladuras de naranja sobre la copa, enfriar el vodka en un vaso y colar en la copa de cocktail.
  • Adornar con peladura de naranja.

Long Island iced tea

Historia

El Long Island iced tea fue servido por primera vez al final de la década de los 20 por Robert (Rosebud) Buttu, un camarero del Oak Beach Inn, en la ciudad de Babylon, Long Island, Nueva York. El nombre se debe a la semejanza que toma la bebida al diluir el refresco de cola en los demás licores con el té helado.

Ingredientes

  • 1 partes de ron tostado o blanco.
  • 1 partes de tequila.
  • 1 partes de triple sec (Cointreau).
  • 1 partes de vodka.
  • 1 partes de ginebra.
  • Zumo extraído de limón, el equivalente a medio limón por cada parte (2 partes).
  • 5 partes de refresco de cola.

Preparación

  • Se puede realizar en coctelera o diréctamente en el vaso con hielo.
  • Echar los cinco lícores, en el orden que se desee, posteriormente exprimir el limón encima o echar el zumo ya exprimido, y finalmente echar el refresco de cola.
  • Colocar una rodaja de limón en el vaso y una pajita si se desea.

Variaciones

La creciente popularidad de los Long Island ha generado su propia familia de highballs (bebidas con licor y agua o bebida carbonatada, lo que viene a ser un cubata). Muchas bebidas permanecen populares por derecho propio en numerosos locales a través de los Estados Unidos, pero deben su existencia al éxito del original Long Island iced tea.
Es habitual echar una cucharada de azúcar justo después de exprimir el limón, aunque no es imprescindible debido al azúcar del propio refresco de cola.
Una variación habitual es sustituir el refresco de cola por otro tipo de bebida carbonatada.

Lulú Glamour

Lulú Glamour es un cocktail suave, algo espumoso, de sabor dulce y un pelín ácido. Inventado en Tenerife a principios de 2010.

Ingredientes

  • Una medida de Malibú
  • Una medida y cuarto de zumo de piña
  • Media medida de granadina
  • Un toque de azúcar avainillado
  • Un toque de licor Frangelico

Preparación

  • Introducir los ingredientes y el azúcar (a gusto; media cucharadita está bien) en una coctelera y agitar bien durante, al menos, 30 segundos (para que se disuelva bien el azúcar)
  • Añadir 2 ó 3 cubitos de hielo y agitar de nuevo
  • Verter inmediatamente en una copa tipo Martini

Variaciones

  • Se puede preparar sin el azúcar o verter éste al final, sobre la espuma del cóctel y no remover

Machu picchu

Ingredientes

  • Hielo en cubitos
  • 2 oz de pisco
  • 4 oz de zumo natural de naranja
  • 1/4 oz de granadina
  • 1/4 oz de de crema de menta

Preparación

  • Llenar el vaso con cubos de hielo.
  • Poner 1 oz de pisco, el jugo de naranja y la granadina.
  • En una coctelera combinamos el resto del pisco con la crema de menta y 3 cubos de hielo y mezclar bien.
  • Servir esta mezcla sobre lo que ya esta en el vaso sin mezclarlos para que queden los diferentes colores.

Mai Tai

Cocktail relevante ya que fue de las primeras importaciones de la cultura tropical. Hecho a base de ron y zumo prioritariamente.

Historia

Esta bebida fue creada después de la Segunda Guerra Mundial y dicen que el nombre proviene de la expresión tahitiana mai tai que significa delicioso. Es el padre de los denominados tiki cocktails, basados en la cultura tiki (dios polinesio creador de la vida).

Ingredientes

  • Ron jamaicano 2/14
  • Ron añejo 2/14
  • Cointreau 2/14
  • Amaretto 1/14
  • Zumo de piña 4/14
  • Zumo de lima (o limón) 2/14
  • Granadina 1/14

Preparación

  • Agitar todos los ingredientes en la coctelera llena de hielo y colar sobre una copa (es ideal utilizar las jarras tiki).
  • Decorar de la manera más hawaiana posible (sombrillas, rodajas de frutas tropicales, etc.).
  • Listo para beber.

Manhattan

El Manhattan es un combinado de alta graduación (aproximadamente 32º), que tiene un sabor fuerte e incofundible.

Historia

Hay una teoría sobre los inicios de este cocktail que cuenta que la madre de Winston Churchill creó este maravilloso brebaje tomando el nombre del club Manhattan de Nueva York. Es uno de los cocktails más conocidos.

Ingredientes

Las proporciones están calculadas para una cocktelera.
  • Whisky (más amargo)/Bourbon (más dulce)- 6 partes
  • Martini rosso - 3 partes
  • Angostura - 2 ó 3 gotas
  • Guinda roja - 1
  • Piel de naranja

Preparación

  • Mezclar el whisky, el Martini rosso y la angostura en el vaso mezclador con hielo, hasta que se vea un solo color.
  • Servir en una copa de cocktail.
  • Decorar con la guinda y la piel de naranja.


Para beber el combinado, conviene disfrutarlo lentamente a comienzo, y sobre todo no dejar nunca que se caliente.

Margarita

Cocktail con alcohol procedente de México.

Historia

Cuenta la leyenda que un barman mexicano estaba enamorado de una actriz estadounidense. El tequila era el único licor que su cuerpo toleraba, pero ella detestaba tomarlo puro. El barman, en su afán de conquistarla, hizo este exquisito cocktail.

Ingredientes

  • Tequila 140 ml
  • Cointreau 60 ml
  • 30 ml de jugo de lima
  • Dos cucharadas soperas de azúcar
  • Hielo
  • Sal para el borde de la copa
Este coctel fue originado en el bar Kentucky en Cd. Juarez, Chihuahua.

Preparación

  • Tomar la copa y frotar el borde con el 3/4 del jugo de lima, pasando inmediatamente después los bordes de la copa por sal fina.
  • Poner todos los ingredientes (menos la sal) en una cocktelera con hielo.
  • Batir y servir la copa (que debe estar con sal en su borde)
  • Decorar con una rodaja de limón en el borde

Variaciones

  • Hay veces que en vez de con Cointreau se hace con cualquier otra bebida Triple Sec

Mimosa

Combinado a base de cava o champán y zumo de naranja.

Ingredientes

  • Naranjas
  • Azúcar
  • Guindas

Preparación

  • Hacemos el zumo de naranja con una pieza. Sacar gajos de naranja con ayuda de una puntilla.
  • Poner unas guindas rojas en un plato pequeño. En un plato pequeño de café ponemos unas gotas de zumo de naranja y en otro ponemos el azúcar de un sobre.
  • Coger una copa de cava fría y escarcharla con el zumo de naranja y el azúcar.
  • Vertemos el zumo de naranja hasta la mitad de la copa y terminamos de rellenar la copa con el cava, sirviéndolo poco a poco para evitar que se desborde.
  • Decorar el borde de la copa con los gajos de naranja y con ayuda de una pinza dejar caer dentro de la copa una guinda.

Variaciones

  • Podemos añadir cointreau al zumo de naranja, en una proporción de 1 a 4.
  • Le podemos añadir una chucharadita de granadina, para dar color básicamente.

Mojito

El Mojito es una bebida alcohólica refrescante muy popular en todo el mundo originaria de Cuba.

Historia

Comúnmente se piensa que el Mojito fue inventado por el restaurante cubano La Bodeguita del Medio, en la recepción del hotel Sevilla (La Habana) por los años 30, pero los cubanos ya lo hacían antes de la aparición del local.

Ingredientes

  • Ron blanco cubano
  • Agua con gas (o gaseosa que es carbonatada y algo dulce)
  • Hielo picado
  • 1 lima o limón exprimidos
  • 4 cucharadas de azúcar blanco/moreno (moreno mata menos el sabor)
  • 1 ramita de hierbabuena (10/12 hojas)

Preparación

  • Machacar en un vaso grande azúcar con una ramita grande de hierbabuena.
  • Agregar el hielo picado y la limonada, junto a una buena porción de Ron (según el gusto) y remover.
  • Añadir el agua con gas.
  • Servir en vasos pequeños, en frío y al momento.
  • Adornar con un par de hojas de hierbabuena.

San Francisco

El San Francisco es un clásico entre los clásicos. Tiene mucho zumo, por lo que es un cocktail muy suave, natural y sin alcohol.

Ingredientes

  • Zumo de naranja natural 75 ml
  • Zumo de piña 50 ml
  • Zumo de limón natural 25 ml
  • Granadina 2 chorritos
  • Soda, hasta rellenar
  • Cubitos de hielo
  • 1 rodaja de limón, lima y naranja (para decorar)

Preparación

  • En una coctelera introducir los cubitos de hielo, el zumo de naranja, de piña, limón y la granadina.
  • Agitar y verter en una copa ancha.
  • Rellenar con soda y decorar.

Variaciones

  • Admite zumos de muy diversas frutas; se puede cambiar cualquier zumo por otro cualquiera.
  • Otra variación: 4/10 de zumo de naranja, 2/10 de zumo de piña, 1/10 de zumo de limón, 1/10 de zumo de melocotón, 1/10 de zumo de fresa y 1/10 de granadina.
  • En vez de una copa se puede presentar de la siguiente forma:
- Moja en granadina el borde superior del vaso o copa que vayamos a utilizar.
- Para este cóctel se recomienda un vaso de tipo long drink -"tumbler"- (el típico de tubo).
- Después coloca el vaso boca abajo en un plato con un poco de azúcar para cubrir el borde.

Sangría

Bebida típica española, para beber fresquita en cualquier ocasión. Muy típica en verano, para acompañar a las comidas y cenas.

Ingredientes

  • 1 litro de vino tinto
  • 1 litro de zumo de naranja.
  • 1/2 kg azúcar.
  • Trozos de frutas: melocotón, naranja, manzana, platano, etc...
  • Hielos

Preparación

  • Mezclar el vino y el zumo, a partes iguales, o modificar las proporciones según el gusto más a vino o más a zumo que se le quiera dar.
  • Añadir el azúcar y remover. Hay que tener en cuenta que un exceso de azúcar puede provocar un efecto más acentuado del alcohol en los que consuman la sangría, asi que usar con moderación.
  • Echar los trozos de frutas, ligeramente "machacados", para que suelten un poco de jugo.
  • Añadir hielos, esperar a que se enfríe y servir.

Variaciones

  • Hay mucha gente a la que le gusta poner canela en caña en la sangría, para darle otro toque al sabor.
  • El zumo de naranja se puede cambiar por zumo de limón, o por ciertas bebidas con gas con estos sabores.
  • Otra variación es meter licores variados en pequeñas cantidades, como Cointreau. De hecho, está extendida la creencia de que la receta originaria lleva diversos licores, sin embargo la originaria es la relatada más arriba.
  • En ciertas zonas de España, se prepara en grandes cantidades en fiestas puntuales, preparándolas en barriles para poder servirlas a más de 2.000 personas. Primero rellenan buena parte del barril con vino, para después agregar cava, azúcar y refrescos de limón y naranja. A continuación se remueve todo durante un buen rato para que se mezcle el cava con el vino, los refrescos y el azúcar. Luego se añade una botella de whisky y otra de ginebra, añadiéndole lima cortada a gajos. Para terminar se echa una gran cantidad de hielos para que esté más refrescante y también para rebajarlo un poco.

Zombie

El Zombie es un cocktail bastante habitual en los EEUU, pero existen múltiples variaciones del mismo.

Historia

El Zombie es un cocktail bastante fuerte elaborado con zumos de fruta, licores y varios tipos de ron. Recibió este nombre al ver los efectos secundarios que se muestran tras beber un par de estos cocktails. Su primera aparición fue a finales de 1930, inventado por Donn Beach (formalmente Ernest Raymond Beaumont-Gannt) en elHollywood's Don the Beachcomber restaurant. Se popularizó poco después de 1939 en la Exposición General de segunda categoría de Nueva York.
Donn Beach era muy cuidadoso con las recetas de sus cocktails originales. Las instrucciones que daba a sus camareros tenían información codificada que hacia referencia a ingredientes tales como el "Donn's Mix", y los contenidos de estos sólo los conocía él. Como resultado del secreto de Beach y la enorme popularidad de aquellas bebidas durante la época, nacieron incontables variaciones del Zombie, algunas con pobre resultado.
Las recetas originales de Beach han sido reciente publicadas en Sippin' Safari de Jeff "Beachbum" Berry. Berry investigó los orígenes de muchos de los cocktails de Donn Beach entrevistando a los camareros y mediante otras fuentes. Beach descubrió que el Zombie se realizó con tres recetas diferentes entre 1934 y 1956. Se pueden consultar las recetas originales en wikibooks. [1]
Aquí presentamos otra receta más habitual, relacionada con la primera de las tres recetas anteriores.

Ingredientes

  • 1 parte de ron blanco.
  • 1 parte de ron dorado.
  • 1 parte de ron oscuro.
  • 1 parte de brandy.
  • 1 parte de zumo de piña.
  • 1 parte de otro zumo tropical (mango, papaya, maracuyá, fruta de la pasión, etc).
  • 1 parte de otro zumo tropical.
  • 1 golpe de jarabe o sirope de granadina, maracuyá, fruta de la pasión o similar.
  • 1/2 parte de 151-proof rum. (Es difícil encontrar algo asi en Europa así que lo podemos omitir).

Preparación

  • Mezclar los ingredientes anteriores en ese orden salvo el ron de 151-proof en una coctelera con hielo, si se desea, con hielo picado.
  • Agitar la coctelera, echar el contenido, y en el vaso, agregar el ron de 151-proof.
  • El ron de 151-proof es un ron de unos 75º. Después de echarlo, se puede flambear.
  • Si no se desea flambear, se puede decorar la bebida con una guinda, una pajita y/o una rodaja de alguna fruta.

Variaciones

  • Podemos sustituir el ron 151-proof por otro ron, o directamente omitir ese paso.
  • Se puede sustituir el brandy por amaretto.
  • También hay otras recetas con Triple Sec, añadiéndolo a la receta anterior o cambiándolo por otro licor.
  • Tiene un alto porcentaje de bebidas alcohólicas, se puede echar más cantidad de zumos, además de zumo de lima o de limón, para reducir el porcentaje de alcohol, si se desea.