Antes de nada os diré que todos los trabajos que aquí se muestran estan realizados con imagenes, videos, etc. tomadas de la red, respetando siempre su autoria y copyright, si alguna persona considerá que en este blog se incumplen las normas, solo debe comunicarmerlo y estaré encantada de atenderle y solucionar el problema.

Espero disfruten de mi Blog y les guste tanto como a mi.

02 noviembre 2011

Carne de Membrillo – Dulce de Membrillo


Ingredientes para hacer Carne de Membrillo:
  • 1 o 2 kilos de membrillos
  • 1 o 2 kilos de azúcar (en la receta te quedará claro cuanta azúcar necesitas)
  • Agua para cocer los membrillos
Receta para hacer Carne de Membrillo:
1º) Lo primero será lavar bien los membrillos para quitarle la pelusilla que pueda traer en la piel. Luego pon los membrillos en una olla y los cúbrelos de agua. Pon la olla a fuego fuerte y cuando hierva el agua deja a fuego medio-fuerte durante 45-60 minutos. El tiempo dependerá del tamaño de los membrillos (más gordos, más tiempo). Para saber cuando están bien cocidos pincha con un palillo de madera y cuando entre con mucha facilidad estarán listos.
2º) Cuando estén cocidos sácalos del agua y escúrrelos bien. Deja que se templen (que baje la temperatura un poco) para poder manipularlos y entonces pélalosQuítale el corazón (con las pepitas) y corta los membrillos a trozos. Tanto el agua de cocción, como la piel y el corazón con las pepitas las puedes reservar para preparar jalea de membrillo (veremos esta receta otro día). Coge los trozos de membrillo cocido y pásalos por el pasapurés.
3º) Ahora pesa el membrillo cocido y añádele la misma cantidad de azúcar. Pon la mezcla en una olla, tan ancha y tan alta como tengas (yo usé una más baja para que salieran bien las fotos), y deja a fuego bajo.
4º) Ahora es cuestión de tener paciencia y dejar que la carne de membrillo se vaya cocinando. Tendrás que ir removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera para que el membrillo no agarre en el fondo de la olla. El proceso puede tardar de 1 a 3 horasdependiendo de la potencia del fuego y de la cantidad de membrillo. Si tienes prisa sube un poco más el fuego pero tendrás que estar mucho más pendiente de que no se pegue en el fondo y remover constantemente.
5º) La carne de membrillo estará lista cuando puedas apartarla hacia un lado de la olla y se pueda ver el fondo sin que la carne de membrillo se desplace sola para taparlo. En este punto la cuchara de madera se quedará sola en vertical si la sueltas en el centro (fíjate en la foto).
6º) Ya solo queda meter el dulce de membrillo en el molde que prefieras. Para evitar que se pegue puedes mojar una servilleta de papel con aceite vegetal (de girasol) y frotar por todo el recipiente (sin que quede empapado, solo pincelado).
7º) Tapa bien el molde y deja la carne de membrillo en el frigorífico durante 24 horas para que adquiera una buena consistencia. Luego podrás desmoldar y disfrutar de tu carne de membrillo casera. Por cierto, a mi me gusta no darle demasiada altura al membrillo en el molde, así puedo rellenar más moldes y compartir, pero tu a tu gusto

Atún Encebollado. Receta Fácil

Ingredientes para hacer Atún Encebollado (para 4 personas):
  • 800 gramos de atún
  • 3 cebollas medianas (aproximadamente 750 gramos)
  • 2 dientes de ajo
  • 10 cucharadas de aceite de oliva (unos 100 ml)
  • 1 cucharada de vinagre de jerez (si no tienes un buen vinagre es mejor no usar ninguno)
  • 1/2 vaso de agua
  • 1/2 cucharada pequeña de pimentón dulce
  • 1/2 cucharada pequeña de orégano seco
  • 1 hoja de laurel
  • sal y pimienta negra
Receta para hacer Atún Encebollado (para cuatro personas):
  1. Vamos a pelar la cebolla y a cortarla en juliana, es decir en tiras largas y finas. Pela el ajoy córtalo en rodajas.
  2. Para preparar esta receta necesitamos que el atún esté cortado a cuadraditos de unos 2 centímetros de lado. Pídele al pescadero que te lo corte “para encebollar” o “a taquitos” o si prefieres hazlo en casa. Cuando lo tengas a taquitos sazona con sal y pimienta molida a tu gusto.
  3. En una cacerola baja ponemos a calentar a fuego medio alto 6 de las 10 cucharadas de aceite. Cuando esté el aceite caliente añadimos el atún para que coja algo de color.  Cuando esté un poco dorado por todas partes retiraremos el atún a un plato hondo y lo reservamos.  Lo mejor es hacer este paso añadiendo el atún a la cacerola en dos o tres tandas.
  4. Ahora echa en la cacerola el aceite que tenías reservado (4 cucharadas) y añade los ajoscortados en rodajas. Deja que se doren.
  5. Cuando los ajos hayan cogido color añade la cebolla, la hoja de laurel y media cucharada pequeña con sal.
  6. Deja a fuego medio hasta que la cebolla esté bien tierna (entre 20 y 30 minutos).
  7. Cuando la cebolla esté lista sube el fuego y añade la cucharada de vinagre. Rasca durante1 minuto el fondo de la cacerola con una cuchara de palo para soltar los sabores que dejó el atún.
  8. Ahora aparta la cacerola del fuego,  añade el orégano y el pimentón y remueve durante 1o segundos.
  9.  A continuación añade el aguy el atún que teníamos reservado. Deja a fuego medio hasta que se evapore el agua.Prueba de sal y si hace falta añade una pizca más. Y listo, fuera de la cocina y a comer!!!


Ingredientes para hacer Pollo en Salsa (para 4 personas):
  • 1 pollo mediano (más o menos de 1 kilo y medio)
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 cebolla grande
  • 1 puerro grande
  • 3 dientes de ajo
  • 2 vasos de agua (medio litro – 500 ml)
  • 1/2 vaso de vino blanco (unos 125 ml)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva (unos 40 ml)
  • 2 hojas de laurel (usa siempre hojas secas)
  • 1 cucharada pequeña de maicena (fécula de maíz)
  • sal
  • pimienta negra
Receta para hacer Pollo en Salsa (para cuatro personas):

  1. Lo primero es preparar las verduras para tenerlas a punto para cuando las necesitemos. Pela los ajos y córtalos en rodajas. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas gruesas (no las cortes muy finas o se desharán en la salsa). Pela la cebolla y córtala en trozos pequeños y por último quita algunas de las capas externas del puerro,  lávalo bien por si tiene arena y córtalo en rodajitas.  Reserva todo.
  2. Ahora vamos a preparar el pollo que lo dejaremos con su piel y lo trocearemos en trozos pequeños (si no sabes hacerlo dile al carnicero que te lo trocee). Después salpimienta(añade sal y pimienta) al pollo.
  3. En una olla (si es alta mejor para que no salpique el aceite) pon a calentar el aceite a fuego fuerte y cuando esté caliente añade los trozos de pollo por el lado de la piel. No añadas todo el pollo a la vez y así se dorará mejor. Cuando se haya dorado la piel dale la vuelta a los trozos de pollo para que se hagan bien por todos lados y cuando tengan un bonito color dorado saca los trozos y resérvalos en un plato hondo. Repite con todo el pollo.
  4. Ahora en el aceite caliente añade todas las verduras a la vez (ajo, cebolla, zanahoria y puerro) , media cucharada pequeña con sal y  también las dos hojas de laurel. Deja a fuego medio alto hasta que veas la cebolla bien cocinada (al menos 10 minutos).
  5. Cuando esté la verdura en su punto añade el vino blanco y sube el fuego. Deja que se reduzca bien el vino (hasta que casi desaparezca) y mientras rasca bien el fondo de la olla con una cuchara de palo para arrancarle los jugos que dejó el pollo al dorarse (si no se los ha llevado ya todos la verdura).
  6. Mientras tanto coge un vaso de agua y disuelve en él la cucharada pequeña de maicena. El agua debe estar a temperatura ambiente o algo fresca para que la maicena no forme grumos.
  7. Cuando haya reducido el vino añade todo el pollo, el vaso de agua con la maicena y otro vaso de agua más . Tapa la olla y deja a fuego medio fuerte durante 30 minutos. Vigila de vez en cuando por si te pasas con la temperatura y las verduras “se agarran” al fondo. Si te pasa ésto baja un poco el fuego para que no se te queme la comida :)
  8. Pasada la media hora quitamos la tapa y dejamos a fuego medio. Ahora lo que queremos es que el pollo se ablande poco a poco mientras se reduce el agua para formal la salsa.¿Cuanto tiempo lo dejamos? Si tienes tiempo deja el pollo a fuego medio-bajo durante hora y media o dos horas. Si tienes prisas pon a fuego medio o medio-alto hasta que 
  9. espese la salsa (entre 30 minutos y 1 hora).
  10. Cuando la salsa esté a tu gusto de espesor prueba de sal y si hace falta añade una pizca más de sal y pimienta. Fuera de la cocina y a comer!!!


Patata Asada de Feria

Ingredientes para hacer Patata Asada de Feria (para 4 personas):
  • Patatas: 4 patatas grandes (de unos 500 a 700 gramos cada una)
  • Mayonesa: cantidad al gusto
  • Ketchup: cantidad al gusto
  • sal fina de mesa y pimienta negra
  • Relleno: Atún en aceite, Maíz, Aceitunas, Remolacha, Zanahoria, Jamón Cocido, Palitos de cangrejo (surimi), …. y lo que tu quieras, añade o quita  ingredientes a tu gusto.
Receta para hacer Patata Asada de Feria (para cuatro personas):
  1. Lava bajo el grifo las patatas para quitarles toda la arena. Luego con un cuchillo muy afilado pinchamos cuatro veces cada patata para que con el calor no reviente la patata, de este modo evitaremos que se rompa la piel.
  2. Ponemos en una bandeja de horno papel de aluminio o papel de hornear y colocamos las patatas sobre él.
  3. Metemos en el horno a 200ºC (arriba y abajo) durante al menos 1 hora y media. El tiempo total de horneado dependerá del tamaño de la patata, lee al final de la receta para saber más sobre el tiempo de horneado.
  4. A la mitad del horneado dale la vuelta a las patatas para que se hagan por igual.
  5. Mientras se hornea la patata prepara el relleno. Aquí puedes hacer lo que más te guste, corta en rodajas las aceitunas o déjalas enteras, picar surimi, rallar zanahoria ….. añade todos los ingredientes de la lista, quita algunos o usa algún otro de los que te sugiero al final de la receta.
  6. Para probar si la patata está bien asada pincha con un palillo de madera que llegue hasta el centro de la patata. El palillo debe entrar y salir sin ninguna dificultad. Cuando las patatas estén bien tiernas sácalas del horno.
  7. Ahora coge un buen trozo de papel de aluminio y dóblalo por la mitad. Coloca una patata sobre el papel de aluminio (ojo que la patata quema) y con un cuchillo corta la patata a lo largo pero sin llegar a separar las dos mitades de forma que quede como un libro. Repite ésto con todas las patatas.
  8. Sazona las patatas con sal y pimienta. Luego con una cuchara pequeña ve rompiendo la pulpa de la patata pero sin llegar a tocar la piel. No hay que sacar la pulpa fuera de la patata, solo queremos romperla para que sea más fácil luego mezclarla con los demás ingredientes mientras comemos.
  9. Ahora coloca por encima el relleno que has preparado, la salsa que prefieras y listo. El papel de aluminio que pusimos nos servirá de plato y evitará que nos quememos, de todas formas si notas que pasa mucha calor por un poco más de papel. Fuera de la cocina y a comer!!!!
Ingredientes para hacer Papas con Choco (para 4 personas):
  • Choco: 1 grande o 2 medianos (unos 600-700 gramos en total)
  • Patatas: 4  medianas (unos 750 gramos en total)
  • Cebolla: 1 mediana (200-250 gramos)
  • Pimiento Verde Italiano (de los largos no de los gordos de asar): 1 mediano (unos 60 gramos)
  • Ajo: 3 dientes medianos o 2 dientes grandes
  • Tomate: 1 muy grande o 2 medianos (unos 350 gramos en total)
  • Guisantes:  5 cucharadas colmadas (1 lata de 100 gramos)
  • Laurel: 1 hoja de laurel seco
  • Vino blanco: medio vaso (unos 125 ml)
  • Aceite de oliva: 5 cucharadas (unos 50 ml en total)
  • Agua: 2 vasos  ( medio litro en total)(50o ml en total)
  • Sal gruesa: 1 cucharada pequeña rasa
  • Colorante alimenticio (opcional): la punta de un cuchillo
Receta para hacer Papas con Choco (para cuatro personas):
  1. Vamos a preparar las verduras.  Pela la cebolla y pícala muy fina. Lava el pimiento y córtalo en trozos pequeños. Pela los tomates, quita las semillas y pícalos muy finos. Pela los dientes de ajo y pícalos.
  2. Corta el choco limpio en trozos como de un dedo de largo y grueso (o más pequeños si te gustan así). Reserva en el frigorífico.
  3. En una olla pon el aceite a calentar a fuego medio-alto. Añade la cebolla, el pimiento y el ajo que has preparado. Añade también la sal y una hoja de laurel. Deja al fuego hasta que la verdura esté bien blanda.
  4. Cuando esté listo el sofrito añade el tomate. Deja a fuego un poco más fuerte  durante 1o minutos.
  5. Luego añade el choco cortado a trozos y remueve durante un par de minutos. Después añade el vino blanco y remueve durante 1 minuto mientras se reduce el vino.
  6. Añade el agua (a temperatura ambiente) y deja a fuego medio durante 15 minutos. Si quieres darle algo más de color aprovecha para añadir el colorante.
  7. Mientras preparamos las patatas. Pélalas, lávalas y las cortamos a trozos. Para cortarlas haremos lo siguiente, coge la patata, mete el cuchillo y empieza a cortar un trozo, pero antes de cortar el trozo del todo giramos el cuchillo hacia nosotros consiguiendo que se rompa la patata quedando de una forma más irregular. Repite hasta que tengas todas las patatas cortadas a trozos.
  8. Pasados los 15 minutos añadimos las patatas y dejamos al fuego hasta que estén bien tiernas (entre 15 y 30 minutos dependiendo del tipo de patata y del tamaño de los trozos)
  9. Si usas guisantes congelados o frescos añádelos a la vez que las patatas. Si usas losguisantes de lata (que ya están cocidos) añádelos cuando a las patatas les queden unos 10 minutos para estar blandas.
  10. Cuando estén tiernas las patatas prueba el caldo de sal y si es necesario añade un poco de sal fina (que se disuelve antes y es mejor para ajustar el sabor). Y listo, fuera de la cocina y a comer!!!


Ingredientes para hacer Canelones de Espinacas y Queso (para 4 personas – 16 canelones):
  • Placas de canelones: 16 placas cuadradas de 7cmx7cm
  • Espinacas frescas:  1 bolsa de 300 gramos
  • Queso Crema tipo philadelfia: 1 terrina de 300 gramos
  • Piñones: 4 cucharadas (40 gramos)
  • Ajos: 2 dientes grandes o 3 pequeños
  • Aceite de Oliva: 2 cucharadas (20 ml)
  • Bechamel: Medio litro o la preparamos con 50 gramos de harina, 50 gramos de mantequilla sin sal y medio litro de leche entera.
  • Queso Roquefort: 1 porción de 100 gramos
  • Pimienta negra molida: una pizca
  • Sal: 3 cucharadas pequeñas
  • Agua: 3 litros
Receta para hacer Canelones de Espinacas y Queso (para cuatro personas – dieciséis canelones):
  1. Si ya tienes la bechamel (la puedes comprar ya preparada) salta al siguiente paso , si no es así pon en una cacerola la mantequilla a fuego medio. Cuando funda añade la harina y remueve durante un par de minutos para que se dore un poco la harina. Luego añade laleche caliente y media cuchara pequeña con sal y deja a fuego medio bajo. Remueve constantemente durante al menos 20 minutos para que la harina se haga bien y pierda el sabor a crudo.
  2. Cuando esté preparada la bechamel añade el queso roquefort en trozos y mezcla para que se derrita con la calor de la bechamel. Si usas bechamel comprada caliéntala para hacer este paso. Luego añade un poco de pimienta molida, a tu gusto.
  3. Con la bechamel preparada empezamos con la pasta. Pon en una cacerola grande 3 litros de agua y 2 cucharadas pequeñas de sal. Pon a calentar y cuando hierva añade las placas de canelones una a una (para que no se peguen). Baja el fuego y deja con un ligero borboteo en el agua durante 10 minutos (o lo que indique el fabricante de la pasta).
  4. Mientras se cuece la pasta podemos hacer el relleno de los canelones. En una sartén grande pon los piñones a tostar (sin aceite ni nada) a fuego medio. Vigila que no se quemen y cuando estén tostados échalos en un robot de cocina (picadora) y déjalos allí.
  5. Ahora añade el aceite (las 2 cucharadas) a la sartén. Pon los ajos pelados y cortados en rodajas y deja que se doren a fuego medio, ojo que no se quemen. Cuando estén dorados pon los ajos en la picadora con los piñones., pero deja el aceite en la sartén. Pica los piñones y los ajos en la picadora pero no demasiado, que queden trozos más o menos grandes. Saca de la picadora y reserva los piñones y el ajo.
  6. Echa en la sartén donde está el aceite todas las espinacas y media cucharada pequeña con sal.  No te preocupes por que quede un montón muy alto de espinacas, con la calor se irá hundiendo poco a poco hasta quedar  prácticamente en nada. Cuando pase ésto deja al fuego medio 5 minutos y después vuelca todas las espinacas en un colador para que suelten todo el exceso de agua.
  7. A estas alturas la pasta ya tiene que estar bien cocida así que saca las placas de canelones de una en una y ponlas sobre un paño de cocina limpio para que absorban el exceso de agua.
  8. Volvemos con las espinacas, apriétalas sobre el colador para que suelten todo el agua y luego ponlas en la picadora (robot de cocina) y pícalas finamente (pero no demasiado o empezarán a soltar demasiada agua).
  9. Ahora sin sacar las espinacas añade el queso crema y acciona la picadora para que se mezcle bien el queso y las espinacas. Luego añade los piñones y los ajos triturados y
  10. acciona un poco la picadora para que se mezcle todo. Ya está listo el relleno de nuestros canelones.
  11. Reparte la mezcla entre los canelones y enrolla las placas dejando las uniones por debajo para que los canelones conserven su forma.
  12. Coloca los canelones en una bandeja y cubre con la bechamel (si se enfrió demasiado y no está fluida caliéntala un poco).
  13. Mete en el horno a 160º C con el gratinador puesto y deja hasta que se dore la bechamel. Ya solo te queda repartir 4 canelones por cabeza y a comer!!!
  14.  




Bizcocho de Calabaza


Receta para hacer (para unas 8 o 12 personas):
  1. Funde la mantequilla y deja que se temple (que baje su temperatura).
  2. Pela la calabaza y quítale las pepitas. Pésala y quédate solo con los 300 gramos, si usas más o menos el bizcocho puede quedar muy húmedo o demasiado seco y no crecerá correctamente.
  3. Ralla la calabaza como si fuera una zanahoria (con un rallador de verduras). Luego con una batidora de mano (con el accesorio de triturar, no con las varillas) haz un puré con la calabaza.
  4. En un bol pon los cuatro huevos y con la batidora de mano (ahora con el accesorio de batir, es decir con las varillas) bate durante 2 minutos a velocidad media. Luego añade elazúcar y bate a velocidad media durante otros dos minutos o hasta que se forme una mezcla blanquecina y algo espesa.
  5. Pon el horno a calentar a 170ºC arriba y abajo.
  6. Ahora en un bol grande pon la harina tamizada (ver como tamizar la harina), la levadura y la canela. Añade encima y por este orden,  la mantequilla derretida (que no esté caliente), el puré de calabaza y los huevos con el azúcar. Bate bien con la batidora de mano (seguimos con el accesorio de batir, es decir con las varillas) a velocidad media hasta que se forme una mezcla uniforme.
  7. Unta un molde con un poco de mantequilla y esparce un poco de harina para que se forre el molde por dentro (otro día veremos con detalle como hacer ésto por si te lías).
  8. Añade la mezcla (el batido de bizcocho) al molde y mételo al horno a 170ºC. Deja allí durante 50 minutos y entonces abre la puerta y pincha con un palillo, si sale limpio el bizcocho está bien horneado, si sale un poco húmedo vuelve a meter el bizcocho y déjalo 10 minutos más. Repite si fuera necesario hasta que el bizcocho esté bien horneado. Fuera de la cocina y a comer!!!

RECETAS

Como Hacer Calabacines Rellenos


1º) Antes que nada debemos lavar bien los calabacines ya que llevarán la piel y algunas veces suelen traer algo de tierra. Una vez limpios los cortaremos por la mitad a lo largo y veremos si apoyan bien en la tabla. Si se vuelcan hacia un lado el relleno se saldrá del calabacín cuando lo rellenemos así que tendrás que coger un cuchillo y hacerle un pequeño corte en la base (fíjate en la foto) para que asiente bien.

2º) Ahora vamos a cocer los calabacines y así será más fácil sacar la carne y rellenar. Pon agua a hervir con un poco de sal (con media cucharada pequeña de sal cada 2 litros de agua es suficiente). Añade los calabacines y deja 1o minutos o hasta que estén tiernos. Como los calabacines flotan en el agua puedes poner un plato encima del todo (fíjate en la foto) para que queden cubiertos.

3º) Cuando los calabacines estén tiernos  (ojo que no se queden demasiado blandos o será más complicado rellenar luego) los sacamos del agua, dejamos escurrir un poco y con una cuchara pequeña retiramos las pepitas (si las tienes) y las tiramos. Con una cuchara grande sacamos la pulpa o carne del calabacín y la reservamos.

4º) En la siguiente foto puedes ver las tres fases por las que pasa el calabacín antes de ser rellenado. A la izquierda vemos el calabacín hervido pero con toda su carne y sus pepitas. En el centro está el calabacín sin las semillas y a la derecha con la carne fuera. Abajo a la izquierda vemos la carne del calabacín y a la derecha las pepitas.
5º) Ahora puedes preparar el relleno que prefieras (vegetal, con carne,…) aprovechando la carne del calabacín que les hemos quitado antes. Cuando lo tengas rellena los calabacines como se ve en la foto. Si los pones juntos en una fuente ayuda a que los calabacines mantengan la forma. Después puedes cubrir con queso (como en la foto), bechamel o lo que prefieras. Luego metes en el horno y listo!!!

Cuando saques la carne del calabacín no saques demasiada carne o romperás la piel.  Ademáscuanto más carne le quites más blanda quedará la estructura del calabacín que servirá de recipiente del relleno, ésto hará que sea más difícil de rellenar luego.
El tiempo de horneado y la temperatura dependerá de cada receta pero ten en cuenta lo siguiente.  El calabacín ya está blando y apenas necesita horno, así que el relleno que le pongas debe estar ya cocinado o necesitar muy poco calor. Si lo haces así solo tendrás que dejar en el horno el tiempo que tarde en fundir el queso que lo cubra o dorarse la bechamel.

LEYENDAS

Garci Fernández y la condesa traidora

Era el conde de Castilla Garci Fernández uno de los más apuestos y gallardos varones que nunca se vieran. Hijo de Fernán González, unía al valor heredado de su padre una hermosa prestancia; eran bellas, sobre todo, sus manos, tan blancas y suaves que enamoraban a todas las mujeres que las contemplaban. Y el buen Conde, temeroso de ello, cada vez que tenía que hablar con mujer, hermana o hija de amigo o vasallo, cuidaba mucho de llevar enguantadas sus manos.
Por aquel tiempo las tierras y caminos de Castilla eran paso obligado de muchas peregrinaciones que se dirigían a Santiago. De todas las naciones del mundo llegaban hombres y mujeres, nobles y siervos. En una de esas piadosas expediciones llegó un Conde francés acompañado de su hija. Recibió hospedaje en el palacio de Garci Fernández, que desde el primer momento se sintió prendado de la belleza de la hija del francés. Ella, de nombre Argentina, también se sintió seducida por la gallardía de su huésped y por la radiante blancura de sus manos. Y así, con anuencia de su padre, aceptó el casamiento que Garci Fernández le propuso, celebrándose los esponsales con gran animación y alegría.
Pasaron algunos años y la unión de Garci Fernández y Argentina fue estéril. El Conde estaba siempre agobiado por la lucha dura contra los musulmanes, y Argentina poco a poco iba dejando enfriar aquel amor que la hiciera cambiar de patria y morada. Se cumplían ya seis años de su matrimonio y ella suspiraba sintiéndose poco feliz. Un día, por el mismo camino que ella viniera, llegó un Conde francés, lo cual llenó de gran alegría a la Condesa, que dispuso un rico alojamiento para su compatriota. Largas conversaciones tuvo con él, y el francés, que era viudo, logró con mañosas palabras seducir a la Condesa. Garci Fernández por aquellos días yacía en el lecho, preso de pertinaz dolencia, y no advirtió la traición de que era objeto. Y ésta se consumó con la huida de la traidora Condesa y del francés. Cuando Garci Fernández lo supo, ya los desleales estaban lejos y era imposible alcanzarlos.
Gran dolor tuvo Garci Fernández ante tan cruel alevosía. Y en cuanto curó, determinó realizar una peregrinación a Francia, a Santa María de Rocamador. Encargó el gobierno de Castilla a dos jueces, Gil Pérez de Barbadillo y Ferrant Pérez, y él, tomando para su compañía tan sólo a un fiel criado, partió.
Llegó después de muchas jornadas al condado de aquel francés que pérfidamente le robara a su esposa; Garci Fernández y su criado habían tomado hábitos modestísimos y se fingían peregrinos mendicantes; de esta manera pudieron hablar con las gentes de aquel condado y oyeron contar que el traidor había tenido de su primer matrimonio una hermosa hija, a la que tanto él como su madrastra, la condesa Argentina, daban de continuo un trato cruel. Ninguna alegría tenía la hermosa muchacha y sufría día tras día molestias, persecuciones e insultos. Sólo le era fiel una vieja criada a la cual hablaba de su triste estado y de cómo suspiraba porque algún caballero la librase de su esclavitud y la llevara consigo, lejos de aquellos parajes, de tan mala vida para ella.
El conde Garci Fernández y su criado, mientras tanto, iban todos los días al castillo para comer de las sobras que allí se repartían a los mendigos. La criada de la hija del Conde francés, una vez que asistía al reparto de las sobras, notó la distinción que, a pesar del harapiento disfraz, emanaba de la persona de Garci Fernández; mientras éste tenía la escudilla entre sus manos, vio la criada cómo brillaban de blancura, contrastando con el barro de la tosca vasija. Pensó que quien poseía tales manos no podía ser sino un noble caballero, enmascarado de tal suerte. Lo llamó aparte, como si fuera a darle más comida, y con habilidad fue preguntándole por su patria y procedencia, hasta que, ganando la confianza del supuesto peregrino, supo de sus labios toda su lastimera historia. Y quedó admirada al saber que aquel a quien ella había creído de noble cuna, lo era, y aún mucho más que el señor de su tierra.
La fiel sirviente, pensando que había encontrado al hombre que pudiera librar a su señora de la cruel vida que recibía, condujo a Garci Fernández por un pasaje reservado hasta la cámara de doña Sancha, que así se llamaba la hija del Conde francés. El castellano, echándose de rodillas ante la muchacha, le declaró todo lo que le había ocurrido y de qué manera había sido burlado y afrentado. «No la vida, sino el honor es lo que es valioso para mí, - le dijo. - Y no puedo volver a Castilla y presentarme ante mis súbditos si no es después de haber cumplido mi venganza». Doña Sancha vio abierto el camino de su liberación y el medio de que terminase su triste estado. Aquella misma noche se dio como esposa al conde Garci Fernández; lo ocultó en su cámara y le indicó el camino a la de su padre y madrastra. El castellano, cuando todos descansaban en el palacio, se deslizó ocultamente, y entrando en la alcoba de los traidores, los mató y descabezó. Y después huyó a Castilla, llevando consigo a doña Sancha.
Llegó a Castilla Garci Fernández, y reuniendo a sus vasallos, les mostró las cabezas de los traidores y les dijo:
«Ahora soy digno de ser señor vuestro, que me he vengado, y no antes, que vivía en deshonra». Y todos los caballeros reconocieron que la honra de su señor había quedado limpia, y rindieron pleito homenaje a doña Sancha, como condesa de Castilla.
Mas no debían cesar las desventuras de Garci Fernández. Doña Sancha no había obrado tanto por amor como por venganza; su alma estaba madurada al calor de muchas amarguras y de muchas hieles, y en ella había asentado el rencor una raíz que nada podía quitar. El odio que durante tantos años había cuajado su alma, al desaparecer el objeto concreto, había dejado una huella de amargura y de ambición. El nacimiento de un hijo, Sancho, no aumentó su amor a Garci Fernández, sino más bien lo hizo disminuir, creciendo, en cambio, su soberbia y anhelo de dominio. Por entonces las victorias de Almanzor sobre los cristianos rodeaban a la figura del caudillo moro de un prestigio casi místico. Doña Sancha había oído de continuo los relatos de esas victorias y su espíritu ambicioso había concebido el fantástico proyecto de darse a Almanzor como esposa; al mismo tiempo, el amor hacia su marido se había convertido en odio frenético. Y así, buscando un medio que la desembarazase del Conde, también trataba de entregarse a Almanzor. Éste, habiendo sabido la hermosura de la Condesa, le envió un mensaje en el cual le pedía que se uniese con él. Y viendo doña Sancha de qué manera sus deseos tenían vía abierta para cumplirse, planeó causar la muerte de Garci Fernández en la guerra. Entonces los caballeros, para estar más prontos al combate, dado lo agitado de los tiempos, tenían los caballos al lado de sus propias habitaciones y eran las mujeres quienes cuidaban de las cabalgaduras. Doña Sancha, cada noche, quitaba la cebada del pesebre y dejaba que el caballo comiese sólo salvado. Después, como era cerca de Nochebuena, aconsejó al Conde que diese licencia a su hueste para que celebrasen la fiesta en sus casas y la misma noche de Navidad envió un mensajero a Almanzor, que con un grupo de sus gentes atacó la tierra del Conde; éste echó mano de los contados caballeros que habían quedado junto a él y salieron al campo a combatir a los agresores. Mas en medio de la pelea, el caballo del Conde, debilitado, cayó, y Garci Fernández fue herido y hecho preso. Sus vencedores lo llevaron a Córdoba, en donde al cabo de poco tiempo murió. El lugar del combate fue Piedra Salada.
Mas todavía el propósito de doña Sancha no se había cumplido totalmente. Tenía el estorbo de su hijo, Sancho, y así planeó su muerte. Pensó utilizar un filtro para deshacerse de quien se oponía a su ambición. Mas una camarera vio cómo preparaba el veneno, y reveló el secreto a un escudero de quien era amante, y éste a su vez lo anunció al Conde.
Pocos días después, don Sancho regresaba de una expedición, y cuando se sentó a su mesa para descansar, la Condesa se aproximó con una copa, ofreciéndole de beber. Mas don Sancho, comprendiendo que le ofrecía el veneno, la obligó a que bebiera ella primero, y aunque doña Sancha se negó, hubo de hacerlo, cayendo fulminada en el momento en que sus labios se posaron en la copa. Don Sancho recompensó al escudero dándole el título de Monteros de Espinosa, y fundó un monasterio en memoria de su madre, pues, a pesar del castigo con que vengara su alevosía, sintió gran pena por haber tenido que ejecutar su muerte. Y ese monasterio es el de Oña, porque en Castilla decían «mi oña» por «mi dueña